
Foto: Periódico 26.
El Consejo Nacional de Cultura (CNC) fue el organismo rector de la política cultural en Cuba, a partir de su fundación el 4 de enero de 1961.
Tal y como reseña el sitio web de la enciclopedia colaborativa EcuRed, al triunfo de la Revolución, las funciones culturales gubernamentales eran desempeñadas por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y el peso de la gestión recaía en el trabajo de entidades de carácter privado y asociaciones voluntarias.
Ese día, el Gobierno revolucionario decide la creación del CNC, para llevar a cabo una política cultural amplia y profunda, destinada a cada una de los sectores de la población.
Según explica el doctor en Ciencias Leonardo Martín Candiano en su artículo “La cultura durante la construcción del nuevo Estado en Cuba (1959-1961)”, hasta la creación del Ministerio de Cultura en 1976, si bien el Consejo dependía del Ministerio de Educación, contaba con autonomía, desarrollo territorial y una serie de departamentos por disciplina artística para organizar el espectro estético.
A partir de su constitución en 1961, su gestión fue determinante en el fortalecimiento de instituciones que luego jugaron un papel decisivo en la evolución de la cultura cubana. Tal es el caso del Ballet Nacional de Cuba, la Biblioteca Nacional y la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro.
Asimismo, fue decisivo su papel en la construcción del Teatro Nacional de Cuba y en la fundación de la Orquesta Sinfónica, la Casa de las Américas, los institutos Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), y el de Etnología y Folklore.
Otro de los importantes aportes de la organización en sus inicios fue la articulación de una red nacional de bibliotecas, la cual acercó la cultura del libro a cada uno de los rincones de la Isla, y el desarrollo de un movimiento de aficionados en diversas disciplinas.
A 59 años de la concepción de lo que se convertiría más tarde en el Ministerio de Cultura, se rememoran las palabras de Fidel Castro a los intelectuales en junio de 1961 en la Biblioteca Nacional de Cuba:
“La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura, cuando una de sus metas y propósitos fundamentales es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo”.
