Regla es un territorio que tiene entre sus características el haber sido cuna de numerosos artistas de renombre, muchos de ellos en el ámbito musical como Antonio Arcaño, Roberto Faz, Juan Arrondo, Clara Morales Vicente y Mario Rodríguez Marrero, integrantes del dúo Clara y Mario; la compositora Tania Castellanos, Sergio Farías y Coralia Fernández, por solo citar algunos.
Ese municipio fue también asentamiento de la familia Romeu, en la que han nacido, crecido y ascendido a la fama varios importantes compositores, intérpretes y directores de orquestas, verdaderos iconos de la música cubana, como Antonio María Romeu, Armando Romeu Marrero y Zenaida Romeu González.
A este notable linaje pertenece también Mario Romeu González, pianista y compositor que nació el 27 de abril de 1924 e integró la nómina de los grandes en Cuba. Estudió con su padre Armando Romeu, con su hermana Zenaida Romeu y con el pianista Jascha Fischermann.
Aún sin cumplir los cuatro años tocó el piano a cuatro manos con su padre en el Teatro Nacional, lo que le valió que la prensa de la época lo calificara como niño prodigio. Con 11 años fue capaz de interpretar a Mozart y a los 14 renunció a una beca promisoria para proseguir con la Banda de la Marina cubana, que bajo la dirección de su padre realizaba una gira por decenas de ciudades estadounidenses.
Desarrolló una intensa carrera como concertista, a partir de la década de los años 40 del siglo XX, asumiendo complejas ejecuciones pianísticas; innovó con recursos insospechados y triunfó junto a su hermana Zenaida en los más exigentes círculos habaneros. Desde 1941 incursionó en diversas emisoras radiales interpretando música en vivo. También tocó a dúo con el pianista y compositor Ernesto Lecuona y con la orquesta del cabaret Tropicana tocó jazz.
Entre 1950 y 1951 viajó a Venezuela, donde actuó como pianista solista de las orquestas de la radiodifusión de esa nación suramericana y con la Orquesta Sinfónica de Caracas.
A su regreso a Cuba dirigió la orquesta de la recién inaugurada televisión cubana, con la cual acompañó, entre otros, a los pianistas Liberace y Carmen Cavalaro y a los cantantes Sarita Montiel y Lucho Gatica.
Como director inició sus labores en 1948 cuando alzó su batuta frente a la orquesta del teatro Fausto.
A partir de 1959 fue director de la orquesta del Instituto Cubano de Radio y Televisión con la que acompañó al pianista Frank Fernández.
Compuso la música del filme cubano La bella del Alhambra, de Enrique Pineda Barnet, con la que obtuvo el Premio Coral a la mejor banda sonora en el XI Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.
Mario Romeu fue un hombre que resaltó por su humildad, lo que quizás lo hizo poco conocido por el gran público y también lo caracterizó la timidez, a pesar de lo cual recibió relevantes condecoraciones por su consagración al trabajo y su patriotismo.
Entre esos galardones se encuentran, la Distinción por la Cultura Nacional, la condición de Artista Emérito de la Radio y la Televisión cubanas, en el 2004; el Premio Nacional de Televisión, en el 2005; la medalla Raúl Gómez García y la condición de Miembro de Merito de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).
Este importante exponente de la música cubana falleció en La Habana el 8 de enero de este 2017, a los 92 años de edad.

