Cuatro efemérides importantes para la cultura cubana se celebran el primero de marzo, dos relacionadas con la literatura y otras dos con la música.
En 1853, ese día, circuló el primer número de la Revista de La Habana, una publicación quincenal que tuvo como director al eminente intelectual Rafael María de Mendive, maestro e inspirador de José Martí.
Otros ilustres cubanos como Antonio Bachiller y Morales, José de la Luz y Caballero, José Fornaris, Juan Clemente Zenea, Cirilo Villaverde, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé) y Felipe Poey, formaron parte de su hueste de colaboradores.
Entre los variados temas que se trataron en sus páginas estaban las ciencias, la literatura, las artes, la moda y teatro, y no faltaron veladas críticas al régimen colonial español. Fue destacada también porque introdujo novedosos medios de impresión.
También del ámbito literario es el fallecimiento, del escritor y poeta Eliseo Diego, ocurrido en México en 1994.
Eliseo Julio de Jesús de Diego Fernández-Cuervo era su nombre completo. Nació en La Habana el 2 de julio de 1920.
Con solo ocho años escribió sus primeros cuentos infantiles y ya en 1936 fungió como uno de los directores y bibliotecario del periódico mensual El Estudiante, órgano oficial de la Ciudad Escolar La Luz, y luego, junto a Cintio Vitier dirige y escribe la revista Luz, con quien también figura como uno de los fundadores de la revista literaria Orígenes.
Entre los reconocimientos que recibió se encuentra el Doctorado Honoris Causa de la universidad del Valle en Cali, Colombia, la distinción Gaspar Melchor de Jovellanos, de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, y el premio internacional de literatura latinoamericana y del Caribe, Juan Rulfo.
También fue acreedor del Premio de la Crítica Literaria por: Inventario de asombros, 1982; Soñar despierto, 1988; Libro de quizás y de quién sabe, 1989: Fue reconocido con la Orden Félix Varela, 1982 y el Premio Nacional de Literatura, 1986.
En cuanto a la música, en 1885 nació en la ciudad de Santiago de Cuba uno de los principales exponentes de la llama “trova tradicional” cubana: Rosendo Ruiz Suárez.
En esa misma urbe, y con solo 17 años de edad, compuso su primera pieza, titulada Venganza de amor. Dos años más tarde creó otra de sus piezas antológicas: la criolla Mares y arenas que fuera estrenada en el teatro Martí de La Habana por el trovador José Parapar.
Así se inició la deslumbrante carrera de Rosendo Ruiz, que luego continuaría en la central ciudad de Cienfuegos, donde compuso la mayor parte de su obra, mas, luego se trasladó a la capital cubana.
Este insigne trovador comparte con Sindo Garay, Alberto Villalón y Manuel Corona el escalón más alto del podio en cuanto a la música trovadoresca de la mayor de las Antillas.
También fue profesor de guitarra, fundó y dirigió el cuarteto Cuba, que integraban, además, Vitaliano Matas, guitarra acompañante; Eusebio Corzo, segunda voz y Rafael Ruíz, voz prima; y después formó el Trío Habana con Emilio Betancourt, voz prima, y Enrique Hernández, voz segunda y guitarra acompañante.
En la Exposición de Sevilla de 1929 obtuvo Diploma de Honor por sus canciones. Es autor de un método de guitarra, que ha tenido tres ediciones.
Faltándole solo dos meses para cumplir 98 años de edad, falleció en La Habana este insigne músico cubano.
Otro célebre cultivador del arte de ordenar los sonidos, y que por suerte aún disfrutamos de su presencia material, es Juan Leovigildo Brouwer Mezquida, más conocido por Leo Brouwer, quien nació en esta capital el primero de marzo de 1939.
Leo recibió las primeras lecciones de guitarra de su padre comenzó el aprendizaje de la guitarra con su padre, Juan Brouwer, también importante músico. Luego continuó su aprendizaje de ese instrumento con Isaac Nicola, para más tarde asistir al conservatorio Peyrellade, en La Habana y completar sus estudios de música en Nueva York y en el Departamento de Música de la Universidad de Hartford, Estados Unidos.
De 1955 datan sus primeras obras, tituladas: Música, para guitarra, cuerdas y percusión, y Suite No. 1, para guitarra sólo. Como compositor cuenta con un extenso catálogo y es, igualmente, un destacado ejecutante y director.
Ha participado en la musicalización de decenas de películas tanto en Cuba como en el extranjero. También tiene una relevante labor docente, tanto en la isla como en otras tierras del mundo y ha contribuido de manera determinante a la creación de una escuela cubana de guitarra.
En su honor, y con su nombre, se celebra cada dos años un festival de música de cámara que ya tuvo su sexta edición en el año 2014.
Con información de Cubarte y EcuRed

