
Participantes, bailarines y músicos asistentes al evento brindaron sus cuerpos para que fueran pintados. Foto: Jesús E. Muñoz Machín.
La calle Rayo, en el populoso municipio Centro Habana, fue recientemente un gran experimento artístico, que de forma didáctica y divertida sirvió para enviar un mensaje ambiental y reivindicar el valor de las acciones comunitarias para regenerar espacios inutilizados.
La iniciativa, llamada Rayo.Cero, se desarrolló en un solar yermo, justo a un costado del Centro de Arte Continua, ubicado en el corazón del frecuentado Barrio Chino.
El pasado 8 de agosto, artistas de la comunidad y de la Habana Vieja ofrecieron sus “conocimientos, equipos y recursos para que los participantes experimentaran las múltiples maneras de relacionar el arte con la vida”, según explica la nota de prensa divulgada por el equipo organizador.

Niños, niñas y adolescentes llenaron de alegría la tarde en la calle Rayo, del municipio Centro Habana. Foto: Jesús E. Muñoz Machín.
Organizado de forma conjunta por Arte Continua y la Embajada Rebirth/Tercer Paraíso en Cuba, el evento logró reunir a proyectos diversos como el laboratorio de diseño Clandestina, el estudio de arte corporal La Marca, la plataforma escénica de experimentación social Laboratorio Ibsen y el Dj productor Joyvan Guevara, alias Djoy de Cuba.
Además, se dieron cita la actriz y fotógrafa May Reguera, la revista El Oficio, plataforma de gestión y producción de arte y directora de teatro Martha Luisa Hernández (conocida como Martica Minipunto) y la Heladería Al Pirata, emprendimiento con perspectiva de responsabilidad social enclavado en el Casco Histórico capitalino.
Rayo.Cero se efectuó en el marco del proyecto #ZonaRayoActiva, que el 23 de julio también realizó el lanzamiento de Cinema Terzo Paradiso, sala dedicada al séptimo arte de la Embajada Rebirth/Tercer Paraíso en Cuba.

Una de las artistas pinta el cuerpo de uno de los niños participantes en la actividad. Foto: Jesús E. Muñoz Machín.
Laura Salas, coordinadora de la Embajada Rebirth en la Isla, comentó que “la idea parte de transformar el espacio, porque justo al lado del solar yermo radica la sede de Arte Continua, que radica hace casi dos años en el edificio que ocupó el antiguo cine Águila de Oro”.
Además, agregó que en el sitio “había una tienda que se incendió y el lugar se convirtió en un gran basurero en el cual los vecinos vertían todo tipo de cosas que generaban malos olores, suciedad y existía peligro de adquirir enfermedades”.
“Queremos que los vecinos, con sus propios conocimientos, sean capaces de recuperar y regenerar un espacio que les pertenece”, apuntó.
Asimismo, señaló que paulatinamente han ido identificando las maneras más eficaces de conquistar a la comunidad. “Ya vamos conociendo mejor a las personas del lugar, qué les gusta, cómo reacciones a las diferentes propuestas creativas, cómo motivarlas y también hemos logrado que nos conozcan y se acerquen a nuestro trabajo”, concluyó.

El Laboratorio Ibsen, asistido por la Escuela cubana de Wushu y coordinado por la teatrologa Martha Luisa Hernández, crearon una coreografía de artes marciales que acompañó el performance final. Foto: Jesús E. Muñoz Machín.

Los juegos infantiles tradicionales fueron muy distrutados por niños y niñas de la comunidad. Foto: Jesús E. Muñoz Machín.
