
Santiago Feliú. Foto: Internet.
El 29 de marzo de 1962 nació en La Habana el cantautor Santiago Feliú Sierra, “El Eléctrico”.
Integrante del movimiento de la Nueva Trova, Feliú Sierra sentó cátedra en la llamada Novísima Trova, junto a Gerardo Alfonso, Frank Delgado y Carlos Varela.
Solo que Santiaguito, como le decían cariñosamente, se nos fue demasiado pronto en aquella madrugada del 12 de febrero de 2014, en la que como nunca antes la letra de una de sus más entrañables canciones era realidad entre millones de admiradores.
“Tu corazón es un iceberg, alma, roca de acero y cristal (…)”, dejando entre los amantes de su música aquella fe inquebrantable “en que la vida será más larga que hasta donde podamos hacer la historia: que se acaben las palabras, las consignas, las miserias y las fobias”.
El irreverente Santi, El Gago, El Zurdo, el eternamente contestatario, de alma roja y rockera se nos escapaba como el agua entre las manos y nos dejaba ante el dolor su recuerdo, así como sus canciones como fuente inagotable de lirismo y ternura.
Autor de temas antológicos como Para Bárbara, Futuro inmediato, Generación, entre muchos otros, está hoy en cualquier galaxia cumpliendo 57 años y nosotros desde Cuba compartiendo sus memorables canciones.
Ay, la vida
La vida es otra cosa,
si con las mismas ganas
te la sucedes
sin esperar más nada.
La vida es diferente,
si la paciencia gana
cuando la soledad
colma a la soledad.
La vida es otro cuento,
si entonces de momento
lo sacas todo
como te ocurre dentro.
Son unos pocos días
prestados por el tiempo,
la suma de restar
las cicatrices de los más tristes momentos.
La vida es una sola
entre todas las vidas,
una esperanza gris,
un pestañear y un beso,
una melancolía,
un niño de regreso.
La vida siempre así:
qué te pudiera yo decir más de la vida.
La vida es más que menos,
si se descubre a tiempo
que todo lo tremendo
y lo terrible de estos días
son las venas del recuerdo.
La vida es cuanto pasa
mientras planificamos
la vida por delante,
lo que nos pasará,
si nos quedamos o nos vamos.
La vida es el milagro
sinceramente amado,
la culpa de morirse,
las mentiras, las verdades
que nos quedan de este lado.
La vida de imprevista,
sencilla y complicada,
absurda y egoísta,
amorosa e inteligente,
extraordinaria y desalmada.
La vida es suficiente,
si entonces no se acaba
cuando se halló el final
donde se encuentra el pasado con la nada.
