La cultura es base y fundamento de lo que somos, de aquello que el hombre ha creado con sus manos, y La Habana, sin dudas, es la ciudad de más intensa vida cultural en Cuba.
El 2018 se destacó porque, felizmente, coincidieran cada mes dos o tres eventos culturales que tuvieron a la ciudad como protagonista, sin embargo haré una pequeña selección de los que a mi juicio, marcaron la diferencia.
En el período enero–febrero resaltan, el Festival de Jazz, el premio literario Casa de las Américas y la fiesta de los libros en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña.
El premio Casa nos sorprendió gratamente al recaer en manos del narrador habanero Rafael de Águila por su libro de cuentos Todas las patas en el aire y la feria, aunque tuvo como sede principal el parque Morro-Cabaña, llegó con atractivas propuestas a cada municipio capitalino, y este año dándonos la alegría inmensa de estar dedicada al doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana como personalidad y a la República Popular China como país invitado de honor.
La feria es el mayor suceso editorial de Cuba y además de ser un espacio para adquirir libros e intercambiar con los autores, se reconoce como referente para la exhibición, la comercialización y la promoción de la mejor literatura cubana, latinoamericana y universal.
Para los bailadores, los meses de febrero y marzo dejaron un sabor especial con el Festival Internacional de la Salsa y la Fiesta del Tambor, con la participación de orquestas de primer nivel empeñadas en rescatar los mejores valores de la tradición musical cubana.
En abril, como en diciembre, el cine y la artesanía se roban el show; estuvo el Festival de Cine Francés en La Habana, único de su tipo en el mundo, y la Muestra de Jóvenes Realizadores del Instituto del Arte y la Industria Cinematográficos (Icaic), así como la feria Arte Para Mamá, arrastrando en cada edición una mayor cantidad de público y en mayo, la poesía, un festival internacional que trajo a la capital cubana a poetas de 32 países de los cinco continentes, quienes, además de homenajear al Che Guevara en el aniversario 90 de su natalicio, se enfocaron en temas relacionados con la situación que viven millones de refugiados en el mundo, especialmente en aquellos que huyen de la guerra en Siria, para dar a conocer al mundo, a través de sus poemas, la voz de los que no tienen voz.
Y llegó el verano, dejando como saldo huellas que serán imborrables, conciertos como el de Laura Pausini, por vez primera en Cuba, Gilberto Santa Rosa y Armando Manzanero, por solo citar tres de los más reconocidos artistas que viajaron a La Habana, pero también nuestros más reconocidos artistas, llevando su arte a los barrios más apartados de la ciudad, los carnavales con un rescate de tradiciones, empeñados en recuperar el brillo y la lucidez de antaño.
Y en los meses de octubre, noviembre y diciembre, mencionaré solamente cuatro grandes momentos: El Festival Internacional de Ballet, las celebraciones por el aniversario fundacional de la Villa de San Cristóbal de la Habana, que esta vez salió del marco del Templete para llegar con variadas propuestas a los 15 municipios de la ciudad, una Feria Internacional de Artesanía (Fiart 2018), que es la mayor de todas las realizados hasta la fecha y que está dedicada a México como país y a Villa Clara como provincia cubana, y donde los habaneros, esta vez, pueden disfrutar de las memorables parrandas, declaradas recientemente como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y no podía faltar el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, una fiesta que mueve multitudes, con propuestas de excelencia, tal como lo confirman las largas filas que por estos días son paisaje cotidiano en las salas cinematográficas de la ciudad.


Apretadito e incompleto resumen