Rita, la melodía de una época

Rita Montaner, La Única. Foto: Cubadebate

Rita Montaner, La Única. Foto: Cubadebate

La primera mujer escuchada a través de la radio en Cuba, cumpliría este 20 de agosto 115 años. Rita de Cuba, La Única, como la calificara en 1942 Nicolás Guillén, es una de las figuras más destacadas de la música popular cubana del siglo XX.

Graduada de piano, canto y armonía con solo 17 años, figuró en momentos importantísimos de la historia cultural de la Isla. Protagonista de las más celebres zarzuelas cubanas, entre ellas Cecilia Valdés, María la O, Rosa la China, El cafetal y María Belén Chacón. Su arte es baluarte indiscutible de lo verdaderamente nuestro.

Al teatro musical llega el 29 de septiembre de 1927, desde el teatro Regina y actual Jigüe de la calle Galiano. Allí la interpretación de su famoso ¡Ay!, Mamá Inés, y Siboney, de Eliseo Grenet y Ernesto Lecuona fue un éxito rotundo para su carrera y en la historiografía musical cubana.

Mujer brillante, reunió en sí una de las carreras artísticas más laboriosas y multifacéticas, como actriz e intérprete, en roles diversos y prácticamente en todas las modalidades: radio, televisión, teatro, cabaret y cine.

En 1945 Rita Montaner Facenda se le elige Reina de la Radio, un medio en el cual su crítica a la corrupción a través del célebre personaje La Chismosa, le valió el reconocimiento del público de todas las edades. En la televisión fue una de sus figuras insignes a finales de los 50 en los estelares Rita y Willy y Rita y Chucho.

Pero no solo los escenarios cubanos conocieron el talento de Rita, sino también, los internacionales. Su carrera se transformó en una sucesión de éxitos dentro y fuera del país. Triunfó en el Palace de París. Brilló en México junto a Bola de Nieve y de igual forma lo hizo en Buenos Aires y en otros países de Suramérica.

Su filmografía es extensa tanto en Cuba como en México. La noche del pecado fue su primera cinta, realizada en 1933 y a esta le sucedió una larga lista: Romance en el Palmar y Sucedió en La Habana, ambas de 1938, María la O y Angelitos negros en 1948, Ritmos del Caribe, Pobre corazón, Víctimas del pecado, Al son del mambo y Anacleto se divorcia, todas filmadas en 1950.

Acreedora de la Orden Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1957, Rita es recordada por los viejos espectadores y también por las nuevas generaciones como la artífice de la melodía de una época, la única cubana que posee el gran mérito de haber convertido el solar habanero, en una categoría universal.

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