Un tesoro en la habanera Calle de Madera

Presentarán en la Calle de Madera, del municipio La Habana Vieja, un libro dedicado a Ernesto Guevara. Foto tomada de Internet.

Presentarán en la Calle de Madera, del municipio La Habana Vieja, un libro dedicado a Ernesto Guevara. Foto tomada de Internet.

En la llamada Calle de Madera, del municipio La Habana Vieja, le espera un tesoro este martes, a las 10:00 (hora local); allí se presentará el libro ¿Cómo era el Che?, de José Manuel Mayo, reeditado por la editorial Gente Nueva.

El prologuista, el doctor Sergio Guerra Vilaboy, Premio Nacional de Historia 2014 y de Ciencias Sociales 2017, después de preguntar ¿quién fue este hombre cuya vida se ha convertido en un verdadero mito y del que la fértil imaginación popular teje todo tipo de leyenda? expresa:

“A responder esta pregunta y otras interrogantes e inquietudes sobre el Guerrillero Heroico está dedicado este nuevo libro del destacado periodista José Manuel Mayo, titulado precisamente ¿Cómo era el Che?

“A lo largo de más de 100 páginas -divididas en 24 capítulos, precedidas de una muy completa introducción-  el autor nos desgrana, basado en relatos, anécdotas e informaciones diversas, extraídas directamente de los testimonios de figuras que conocieron o lucharon junto a Ernesto Guevara, aspectos medulares de la multifacética obra de este gran revolucionario argentino- cubano”.

Coincido con Guerra Vilaboy en la originalidad de este testimonio, claro y fluido, bien escrito, hecho a la altura del contenido que intenta llegar, sobre todo, a las más nuevas generaciones.

Además, está respaldado por cartas y otros documentos históricos, así como una amplia bibliografía que contribuye a la mejor comprensión del cuerpo argumental y a darle la rigurosidad que sustenta la narración.

Rigor, claridad y fluidez son propios de los textos de Mayo, tanto en lo periodístico como en lo literario. Muestra de ello son La guerrilla junto al Che, La guerrilla se vistió de Yarey, El mundo de las artes marciales y Niños héroes de Playa Girón.

Precisamente, él formó parte de la tropa artillera que se batió y derrotó a los mercenarios y sus titiriteros gringos en aquella batalla.

No se limitó el autor de ¿Cómo era el Che? a aquel enfrentamiento contra los traidores, sino que ha mantenido su ofensiva contra lo mal hecho y lo mal dicho, venga de donde venga, y dígalo quien lo diga, como buen guevarista.

Desde la introducción, el libro viaja con el héroe por América Latina y otras partes del mundo, incluso, hasta en su recorrido hacia sí mismo. Vienen las  opiniones y recuerdos de varios de los que lo siguieron en los diversos quehaceres.

Aquí está su combate a tiros desde un descampado con una avioneta de los batistianos a los que hace huir, y su comprensión de quien buscó albergue mientras esto ocurría.

También se puede encontrar su gran dolor por la muerte de Roberto Rodríguez Fernández “El Vaquerito”, así como inolvidables lecciones prácticas y teóricas sobre economía dadas a sus subordinados; las anécdotas de varias de sus irreverencias con causa, su preocupación y ocupación por la austeridad, la eficiencia y el control,

No falta su visión autocrítica. Al despedir el duelo de un combatiente caído,  cuenta el comandante Víctor Dreke: “(…) reconoció los errores que él había cometido en el combate por no haber elegido un mejor sitio, y no haber  organizado una defensa más fuerte (…)”.

Aunque era enemigo de la flagelación, cuando era ministro de Industrias había esclarecido, según Ángel Arcos, “(…) que no era reacio a las críticas, (…) que las solicitaba para superar sus errores; si lo acusaban injustamente de algo no podía aceptar, porque sería callar o negar sus verdades”.

Estremece su creatividad como guerrillero y como estadista. Como dice el general de brigada (retirado) Harry Villegas: “El Che no solo concibió como hacer las cosas, sino que las aplicó de forma magistral en todas las esfera de la actividad humana en que actuó, y por ello no es posible separar sus concepciones políticas, económicas y sociales de sus concepciones militares”.

Lo señala el comandante del Ejército Rebelde Oscar Fernández Mell: “El Che fue no solo un extraordinario jefe guerrillero, sino que sobresalió por su profundo y creativo pensamiento revolucionario, su multifacética inteligencia, su excepcional capacidad de dirección, su ilimitada sed de saber, su vasta cultura, y sus admirables virtudes humanas, entre las que hay que mencionar su inmaculada honradez, su férrea voluntad, su paradigmático estoicismo, su impactante sensibilidad humana y su infatigable consagración a la causa de  los desposeídos por la que entregó su vida en la lucha armada”.

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