Tito Junco venció las injusticias

Tito Junco en la película Guardafronteras (1980). Foto: Revista La Jiribilla.

“Ün gago no puede ser actor…”. Esa fue la opinión de un profesor que no se limitó a las palabras. Poco tiempo después, Tito Junco Martínez era separado de la Escuela Nacional de Arte (Ena). Cursaba el cuarto año de actuación: le impidieron graduarse con la orilla tan cerca, luego de nadar mucho y contra la corriente.

Recientemente, cuando la televisión lo revivió en una de sus últimas representaciones, enflaquecido, golpeado por una enfermedad, encarnando a un veterano de la Guerra de Independencia en la adaptación de Descamisados, recuerdo una entrevista que me concedió para la revista Alma Mater y, también, lo que me dijo, al encontrarme varios años después cuando estaba cercado por la muerte: “Hasta el último minuto seré actor”. Y lo fue.

Del mal momento a la victoria

Acompáñame durante la citada conversación en el local de la revista joven más antigua de Cuba. “¿Esa separación ha sido el peor momento de tu vida?”  Llenó de carcajadas la oficina mientras juega con un bolígrafo que tiene en su mano derecha antes de responder, no sé si para resguardar la cicatriz o porque el tiempo, como dicen, lo cura todo y permite reírse aún de lo que convirtió el paraíso en infierno.

“Nada de eso. Ese instante resultó decisivo, fue el que me confirmó que iba a ser actor y me definió. Agradezco aquella injusticia, sin ironía lo digo. El amor por la profesión creció más: me fui a trabajar para Topes de Collantes y allí formé grupos de teatro de aficionados, dirigí, escribí…”

El alma no le vaciló ante la incomprensión y el escepticismo: “No todo el mundo tiene suficiente fe en el ser humano. Hay quien ignora que la voluntad y la decisión son capaces de vencer cualquier escollo. La frase los golpes son el motor de la vida no se  me queda en consigna. Es una verdad extraordinaria, lo he sentido en mi propia carne. Cada vez que enfrento un proyecto y no aparecen los golpes, me extraño, me pongo nervioso hasta me asusto. ¿Qué está pasando? Al  recibir el primero —casi siempre vienen más—, me digo: esto va, seguro que va “.

Anda lejos de la amargura; ella podría atacarlo  —a quién no—, pero no lo derrota ni le toma siquiera un pedazo del corazón. Le ha ido bien en su profesión: dos galardones máximos y dos primeras menciones en el concurso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). Además obtuvo  primer premio de actuación en el XII Festival de Cine de Moscú en 1981 por su labor en Guardafronteras. También conquistó reconocimientos en la Uneac por el mismo papel: el sargento Pata Pelúa. Similar fue la alegría en el Festival de Teatro de La Habana en la versión del filme para las tablas.

No quería que se planteara, mas mi deber era no ocultarlo. Molestaba conocer que en los anuncios de la película se hizo hincapié en los muchachos y relegaron a Tito. Tremenda trompetilla le sonó la vida a esa ofensa. Por encima de dichos parabienes está la realidad de ser un magnífico artista en constante batallar contra rocas filosas, donde hieren en demasía algunas expresiones de racismo.

Cuando lo entrevisté tenía 44 años. Le vibraba en el pecho la juventud: creadora e iluminada con el proceso salvador de la patria al que quiere aportar su propia luz. Amaba su barrio natal: Los Sitios. “Soy del solar El Guarapo, no lo olvides. Desde la primaria manifestó su sensibilidad, feliz al declamar poemas en los actos cívicos.”Buscaba que me tocara siempre… ”, afirmó.

Estudiante con posterioridad de la Escuela de Artes y Oficios de Belascoaín, donde integró el equipo de atletismo y la escuadra de boxeo. En 1960 se graduó de técnico de instalaciones hidráulicas y sanitarias. “Solo ejercí un año. Se me metió esto de la actuación y ya tú ves. El único título que tengo es ese; en todo lo demás soy autodidacta. Tal vez en el Instituto Superior de Arte me dejen estudiar”.

De otra escuela importantísima me habló con cariño. “Fui parte de los contingentes Camilo y Che en 1971 aunque ya era profesional del grupo Ocuje. La tarea me fascinó y no me equivoqué. Sin duda, valió la pena lo vivido allí. Construimos centros de estudio en Isla de la Juventud. Esas vivencias están muy dentro de mí, y me ayudan en mi carrera. Sin vivir de verdad no se puede actuar ni escribir, no se puede llevar el arte donde debe llevarse”.

Junco confesó planes para la radio, la televisión y el cine, así como otros de espectáculos públicos en los que la poesía sería esencial. En cada uno de sus proyectos, el rigor,  las ansias y el combate estaban presentes. Al entregarle la Réplica del Machete de Máximo Gómez expresó: “Me siento más armado para el ataque porque, a pesar de los golpes y los dolores que siempre asoman, hay que vencer”.

One thought on “Tito Junco venció las injusticias

  1. Loraine Junco

    Aunque un poco atrasado mi comentario, muchísimas gracias por este trabajo, me toca muy muy de cerca…qué bueno!! qué bueno que hay trabajos como este. Como decimos ahora en buen cubano “me movió el piso”, porque en realidad como bien dijo, hasta el último minuto fue actor, un hombre que luchó por lograr demostrar y mostrar todo lo que tenía para dar y citándolo a usted, “aun estando cercado por la muerte”, estaba planeando cosas que quería hacer en un futuro…repito Víctor, muchas gracias

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