Una luz llamada Olga

Foto: Internet/Montaje: Radio COCO

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Al comenzar mis estudios en la Escuela de Instructores de Arte Eduardo García Delgado, ubicada en el habanero municipio de Boyeros, nos explicaron los propósitos de un profesional de esta especialidad.

Recuerdo que lo primero que los profesores mencionaron fue el nombre de Olga Alonso González, instructora de arte de la especialidad de teatro al igual que yo, nacida en el territorio de San Miguel del Padrón, el 18 de febrero de 1945.

En 1960 el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, hizo un llamado para que los jóvenes se incorporaran a la tarea de enseñar el arte en las granjas y cooperativas del país.

Alonso consideró que era allí donde debía probar sus fuerzas e ir a enseñar, aprender de los hombres del campo y crecer como persona junto al surco de la patria.

El 4 de marzo de 1964 pierde la vida en un accidente automovilístico ocurrido en las inmediaciones de la localidad de Fomento, en la provincia de Villa Clara, mientras se desplazaba para ensayar con los aficionados de la demarcación.

En ese poblado, como símbolo de continuidad, instructores egresados de las nuevas escuelas develaron una tarja en el monumento que recuerda el trágico suceso y ofrecen espectáculos con los grupos de teatro como El Garabato.

En una ocasión es entrevistada por una colega de Juventud Rebelde la madre de la joven, Olga González, la cual expresó:

“Olguita desde chiquita siempre tuvo su vocación bien definida por el teatro. Me alegré cuando escogió la escuela de instructores de arte, porque era lo que ella quería y cuando la veía haciendo con los muchachos las obras, me decía que quizás sería maestra, le gustaba mucho enseñar”.

Con lágrimas en los ojos continuó: “No era una muchacha cualquiera. Rebosaba ganas de vivir: dinámica, imaginativa, pícara, muy sensible, alegre y, a la vez, con un carácter asombrosamente maduro para su edad”.

Unas semanas antes de su muerte, en su diario, Olga Alonso dejó escrito estas palabras premonitorias, “solo tenemos derecho a morir, cuando entreguemos a nuestros hijos el boceto del comunismo”.

Cada año la Brigada de Instructores de Arte José Martí le rinde homenaje, pues cumplía con la misión de iluminar mediante la cultura en parajes de la región central.

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