En la era de las comunidades en línea, las media parties y los hackers, las narrativas transmedia se adueñan de los escenarios mediáticos. Nuevos modos de hacer y contar historias, transversalizadas por el principio de la interactividad llegan para quedarse. Ahora los usuarios pasan a ser entes activos de la trama, responsables del discurso que se construye y de su producto final, el relato.
De acuerdo con el estadounidense Henry Jenkins, quien acuñara por primera vez el término transmedia en un artículo publicado en Technology Review en el 2003; las barreras entre autor, texto y lector cayeron para dar paso al protagonismo de los fans en su nuevo rol de difusores, generadores y reconstructores de los productos que la industria coloca a su alcance.
Sin embargo, cuando las personas se acercan un poco más a los universos transmedia se pueden percatar que se trata de un fenómeno conocido y quizás no nombrado hasta entonces. “Son historias contadas a través de múltiples soportes”, aclara Jenkins. “El relato puede ser introducido en un largometraje, expandirse en la televisión, novelas y cómics, ser explorado y vivido a través de un videojuego”, agrega, con aristas diferentes de un tema único interdependientes entre sí.
La saga de Harry Potter, Stars Wars o The Matrix figuran como paradigmas de la nueva narrativa. Series, videojuegos, versiones impresas y cinematográficas recrearon y expandieron el mundo de Hogwarts, del maestro Jedi o las particularidades de los diversos personajes. Un universo infinito de historias se construyó alrededor de las tramas empleando para ello los más disímiles soportes.
Cada una de las películas que se ven a lo largo de la vida nos sumerge en diferentes mundos, cercanos a los protagonistas. Universos fílmicos infinitos desde varios puntos de vista. Narrativamente, si tomamos en cuenta que en ellos todas las historias tienen cabida, y especialmente, porque incluyen diversas superficies incapaces de agotarse en una única aventura.
Pottermore, plataforma oficial en línea lanzada en 2011 por J.K Rowling, creadora de Harry Potter y su mundo mágico adereza la saga transmedial. Diseñada para comercializar versiones electrónicas de la historia, dialogar con la comunidad de fans y mantener vivo el universo del joven mago más allá de las versiones impresas y cinematográficas, permite a los consumidores participar e interactuar cómo uno más de los personajes dentro de la historia.
En Cuba, recientemente se pudo disfrutar de estas experiencias transmedia a través de En los detalles, iniciativa de Larissa Bezerra, integrante de la primera generación de la Cátedra de Televisión y Nuevos Medios de la Escuela Internacional de Cine y TV (EICTV) de San Antonio de los Baños.
En la muestra, la autora mediante diferentes formatos mediáticos sutilmente ligados entre sí y en total sincronía narrativa evalúa, cuestiona, comenta y somete a juicio añejos estereotipos y construcciones culturales ligadas a la masculinidad hegemónica y la cultura machista. Una invitación a debatir y dialogar entorno al sexismo contemporáneo, un fenómeno social naturalizado.
Al decir de Carlos Escolari, gurú de lo transmedia: “Hemos llegado a una nueva experiencia textual: Nada muere, todo se transforma”, mientras para Jenkins las culturas participativas marcan el futuro del mundo de la información y el entretenimiento. En la era digital, sin dudas, el binomio interactividad/autor/lector/ relato se vuelve indisoluble.



