Uno de los más grandes músicos contemporáneos cubanos, quien en el mes de mayo partió del plano material para ascender al firmamento de la gloria eterna a donde solo van los buenos de verdad, es Juan Formell.
Cuando el Noticiero Nacional de la televisión cubana interrumpió brevemente su rutina informativa para dar a conocer la infausta noticia, aquel primero de mayo, una conmoción se apoderó del pueblo cubano, pues más allá de gustos y preferencias musicales, todos los que andamos sobre la espalda de este verde cocodrilo caribeño, conocemos la valía del insigne músico, director y fundador de la orquesta Los Van Van, llamada con toda razón el tren de la música cubana.
La muerte del destacado músico resultó una sensible pérdida para la cultura, no solo de Cuba, sino de nuestra área geográfica e incluso más allá, porque la música de Los Van Van trasciende fronteras territoriales e idiomáticas para sembrarse en el favor de los amantes de los buenos ritmos.
Baste decir, para ejemplificar esta aseveración, que la noticia del lamentable suceso se ubicó durante varios días en lo más alto de los buscadores de noticias de Internet, y fue reflejada por medios informativos de diversos países.
Premio Nacional de Música el en año 2003, Formell realizó sus primeros estudios musicales con su padre, Francisco, flautista, pianista y arreglista, y luego continuó de manera autodidacta.
El también bajista, cantante y productor discográfico, atesoró importantes premios, entre ellos el Grammy Latino a la Excelencia, otorgado por la Academia Latina de la Grabación en noviembre del año 2013.
Además fue acreedor de otro Grammy en 1999 por su álbum Llegó… Van Van y varias nominaciones a este premio en otras oportunidades. Entre los reconocimientos nacionales atesoraba la Orden Félix Varela.
Al fallecer, con 71 años, el popular músico se preparaba para celebrar el aniversario 45 de su orquesta, con la que grabó cerca de 30 discos y popularizó cientos de temas que hoy son antológicos.
Durante su carrera profesional trabajó en diversas agrupaciones musicales, entre ellas la de Pedro Jústiz (Peruchín), la de Guillermo Rubalcaba, la orquesta de Carlos Faxas, donde se inició como orquestador y compositor con títulos como Y ya lo sé, De mis recuerdos, Lo material y Yo soy tu luz que interpretara la cantante cubana Elena Burke.
A tres años de su fallecimiento, todavía están claras en la memoria, las imágenes del homenaje que miles de cubanos le tributaran a icónico músico en el vestíbulo del Teatro Nacional de Cuba. No solo sus colegas, amigos y familiares acudieron a las exequias, sino que gran parte del pueblo habanero formó una larga fila para poder desfilar frente a la urna que guardaba sus cenizas y depositar una flor o enjugar una lágrima emocionada.
Hoy Los Van Van siguen siendo Los Van Van, porque un árbol que se siembra bien, se abona y se riega bien, después que crece y su tronco se hace ancho y fornido es muy difícil de derribar y por ello habrá, por mucho tiempo, un tren llamado Van Van circulando por los rieles de la música cubana.


