Casi al cierre del verano de 2016, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso brinda la oportunidad de un servicio de visitas guiadas por la institución con la asesoría de especialistas.
Desde su reinauguración, en enero último, la institución se inserta en la programación cultural de La Habana que facilita, no sólo el sano entretenimiento, sino también el privilegio de conocer las interioridades de uno de los edificios más emblemáticos de la isla caribeña, donde el glamur de lo antiguo adiciona el interés por la totalidad de los actuales espacios modernos del coliseo.
Cada visitante podrá observar, por ejemplo, la fastuosidad de la sala Federico García Lorca, ahora con mil 300 lunetas y un nuevo sistema de audio e iluminación, que le permitirá continuar siendo la casa permanente del Ballet Nacional de Cuba, para gozo de los amantes de la danza de las zapatillas.
Reinaugurado el primero de enero de 2016, tras unos tres años de remodelación capital, la joya capitalina despierta los sentidos hacia la espiritualidad muchas veces dormida por las labores cotidianas y es allí donde se puede constatar la historia, tradiciones y la multifacética manifestación de quienes hacen arte para el disfrute de nacionales y foráneos.
El otrora Gran Teatro de Tacón, inaugurado el 15 de abril de 1838 y que luego se conocería como Gran Teatro de La Habana García Lorca, fue bautizado en septiembre de 2015 como Alicia Alonso y convertido hoy en complejo cultural de inapreciable valor para disfrutar de exposiciones, clásicos de la música y la danza, además de contar con salas para eventos colaterales.
Cada recorrido propicia escudriñar en los salones de protocolo, galería de arte, el llamado Café de la Ópera, un tablado para el desarrollo de actividades culturales y recreativas y hasta en la cava para la conservación de vinos de producción nacional, todo dispuesto para acceder a sus diversas potencialidades.
Todo está ahí al alcance de quienes desean hurgar en la historia del inmueble y más tarde escoger de acuerdo a sus posibilidades de tiempo y también económicas, mientras el preámbulo es garantizado por cinco pesos en moneda nacional (cup) y para el extranjero la misma cifra en pesos cubanos convertibles (cuc), con el aliciente de poder tomar fotografías de la institución, con sólo un añadido de cinco pesos al pago inicial.
Sugerente paseo para desentrañar en La Habana los misterios aún escondidos en las añejas paredes del más antiguo teatro de América Latina.




