Bayern Munich de cristal

El Real Madrid, aún sin jugar bien, superó al Bayer Múnich en la ida. Foto: Internet.

El guión se repitió, e igual que en el 2017 llegó el Real Madrid repleto de dudas luego de su clasificación in extremis contra la Juventus de Italia. Otra vez el Bayern Munich marcó primero. Otra vez los de Zinedine Zidane dieron la vuelta.

Las cosas empezaron mal para los locales en su propio estadio, el Allianz Arena. Arjen Robben no duró ni 10 minutos en la cancha y Jupp Heynckes no se animó a utilizar mejor a James Rodríguez como extremo. Lució ahí tímido, frío. Pero no se arrepentiría a corto plazo, pues Joshua Kimmich aprovechó una desatención de Marcelo Vieira y abrió el marcador para los alemanes. Justo como hace un año atrás. El de casa arranca delante. Vibran sus parciales.

Antes de terminar el primer parcial, Marcelo, devenido azote de sus rivales en la cancha, encontró su redención y marcó el empate. Hasta ese minuto, Franck Ribery había fallado dos claras, Mats Hummels otra, Tomas Müller y Robert Lewandowski una per cápita. Demasiado perdón. Para colmo, Jerome Boateng se marchó lesionado también.

Abriendo el segundo tiempo se hizo presente Marco Asensio. Y el resultado no tardó en llegar. Rafael Alcántara do Nascimento, más conocido como Rafinha, aportó un error garrafal que entre Lucas Vázquez y el propio Asensio capitalizaron. El mismo guión, igual resultado. Ya estaba 2-1.

Para colmo de males, Javi Martínez, un hombre que desde que viste de rojo ha pasado más tiempo en el dique seco (lesionado) que sobre el césped se resintió de una caída en el área y abandonó con dolores de cabeza. Otro más para la colección de un Heynckes que no pudo hacer un solo cambio estratégico. Todos fueron obligados.

Al minuto 94 terminó el juego, que ratificó por el momento la paternidad del Madrid sobre el Bayern, este último un elenco que tiene que revisarse a fondo si pretende alguna vez volver a ganar en Europa.

No es posible que un equipo que pasea casi sin exigencias su liga y su copa llegue con tantos jugadores en mal estado físico, al punto que sus tres cambios sean por lesiones, dos de ellas en el primer tiempo y una sin causa aparente.

Los “sospechosos habituales” que hacen las delicias de los fanáticos de la Bundesliga, léase Lewandowski, Ribery y Arjen Robben se deshicieron en fallos grandes a la hora de la verdad otra vez, salvo el caso del último, que, como habíamos dicho, casi ni jugó.

Pero por otro lado, estas son las consecuencias para el Bayern y los equipos alemanes de una liga tan desbalanceada, donde los bávaros se arrojan el derecho de devorar al resto de los equipos que no tienen como defenderse, eliminando toda competencia, para llegar a Europa a hacer performances tan lamentables como el de este martes, y los que lleva haciendo al menos hace tres años.

Los muniqueses se han visto incapaces de formar un equipo ganador a nivel europeo, que es lo que ya se les exige y afrontan ahora mismo el dilema del envejecimiento de sus principales jugadores sin un relevo seguro que les garantice la competencia debida a nivel continental.

Del Madrid, nada que decir. Su juego tampoco fue el más brillante, aunque como es costumbre, le bastó para ganar. Asimismo, llegó al Santiago Bernabéu el pasado año y pasó apuros, aunque venció en la prórroga por el mejor fondo físico y cartas disponibles en su banca, cosa que apunta a hacer nuevamente.

No obstante, el margen es bien estrecho, y no deberán confiarse.

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