Camilo, hombre de pueblo y deporte

Camilo Cienfuegos en un juego de béisbol. Montaje: Yelemny Estopiñán Rivero

Camilo Cienfuegos en un juego de béisbol. Montaje: Yelemny Estopiñán Rivero

Camilo se fue como llegó, de repente. Nadie esperaba que su sonrisa y sombrero alón desaparecieran de pronto privando a la Revolución de uno de sus más genuinos héroes.

Seguro que al Comandante de anécdotas, al que en algún momento habrían llamado camarada Camilo, el título de Héroe no le caería muy en gracia, y preferiría decir que solo era un hombre normal, con barba y fusil, sucio como los otros que junto a él bajaron de la Sierra y combatieron en el llano.

Quizás Camilo, amante del béisbol y habanero de pura cepa hubiera disfrutado como el primero del equipo que fundó Ernesto Che Guevara y hoy, al pasar los años sostiene aún el nombre de Industriales.

En esta jornada recordamos entonces al hombre sencillo, sombrero calado y fusil al hombro que confiaba ciegamente en Cuba y su gente, ese que dijo que contra Fidel ni en la pelota, cambiándose de equipo para jugar al lado del Comandante en Jefe, aunque el resultado final del juego no les fuera agradable.

Preferimos recordarlo entonces como ese día de 1959, lanzando desde la lomita del Latinoamericano, retirando a los contrarios, avanzando en el tiempo, porque Camilo no está muerto, vive hoy entre nosotros.

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