El Coloso del Cerro cumple 72 años

Armandito “el Tintorero” reflejó durante su vida el espíritu de la afición capitalina. Foto: Alejandro Abadía y Marlon Otero.

El estadio Latinoamericano, conocido como el Coloso del Cerro, deviene símbolo imperecedero para los aficionados al béisbol en la capital y toda Cuba.

El septuagenario parque beisbolero resume entre sus gradas todo el amor y la pasión que durante este tiempo ha sido testigo, bien ruidoso, producto de grandes momentos, pero también de episodios amargos.

Referirnos al Latino es hablar de la pelota, de la afición que lo repleta, de los peloteros, de la ciudad, de la cubanía.

Nadie supo explicar mejor su significado que el legendario Armandito “el Tintorero” cuando afirmó en el año 2004, poco antes de fallecer: “El Latino es algo indispensable en la vida del capitalino, y me atrevo a decir que para la mayoría de los cubanos. Es vivir y sufrir, es reír y llorar, es disfrutar el mejor de los espectáculos cubanos”.

Y no puede ser diferente, al pasar la entrada, el visitante queda expuesto a un sinfín de sentimientos encontrados.

La década de los años 40 del pasado siglo fue de cierta prosperidad económica para la Mayor de las Antillas, pues las exportaciones aumentaron debido al desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial y al auge del turismo.

Por aquellos años tenía lugar la Liga Profesional Cubana de Béisbol, evento que agrupaba a cuatro novenas: Tigres de Marianao, Alacranes de Almendares, Elefantes de Cienfuegos y los Leones del Habana.

Dado su aumento en importancia e interés, la sede del torneo debía ser en una instalación más amplia, pues el estadio “Cerveza Tropical”, con asiento para aproximadamente 16 mil personas se quedaba pequeño para albergar a la afición cada vez más creciente.

De esta manera, comenzaron las obras para erigir, en la barriada habanera del Cerro, lo que sería el Gran Stadium de La Habana. El día 26 de octubre de 1946, luego de seis meses de construcción, casi 31 mil aficionados se dieron cita para ver lanzar la primera bola en el nuevo escenario.

Los equipos enfrentados el día inaugural fueron los Elefantes de Cienfuegos y el Almendares, con éxito para estos últimos, quienes tuvieron su carta de triunfo en los envíos del lanzador Jorge Comellas.

Otro almendarista, Roberto Ortiz, facturó la primera bola que sobrepasó la cerca perimetral. Además de la Liga Profesional, el Gran Stadium fue sede de otros eventos culturales como rodeos, bailables populares y exhibiciones de boxeo. Allí también vio la luz la primera Serie del Caribe, celebrada en 1949. Dicho torneo, regresaría al Cerro en los años 1953 y 1957.

Con el fin del profesionalismo en Cuba y con el inicio de las Series Nacionales, se decidió rebautizar el Gran Stadium con el nombre de Estadio Latinoamericano.

El Coloso del Cerro ha sido testigo de momentos memorables del béisbol cubano. Foto: Internet.

A partir del surgimiento del equipo Industriales, el Latino pasó a ser la casa de los Leones de la capital y sede de la Federación Cubana de Béisbol.

Luego fue remozado y ampliado en el año 1971, con una extensión significativa de sus graderías de sol. Actualmente, tiene capacidad para 55 mil espectadores, aunque en juegos de play-off pudiera rozar la cifra de casi 60 mil almas desbordadas de sueños y esperanzas.

En el año 1999 le fueron instalados colchones en todas sus cercas, como parte de los preparativos para recibir el histórico juego entre los Orioles de Baltimore y el equipo nacional cubano.

Esta sería la primera vez en 40 años que un equipo de Grandes Ligas se exhibía ante el público cubano. Luego, en el año 2016, durante la visita del entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, los Tampa Bay Rays disputaría otro choque ante el elenco antillano en el Coloso del Cerro, ante la presencia del mencionado mandatario norteño, el General de Ejército Raúl Castro y el público invitado al encuentro.

Mundiales de béisbol en diversas categorías, Juegos Panamericanos y Centroamericanos cuentan la historia de un espacio que sobrepasa la denominación de instalación deportiva.

Por sí solo, el Latino es vida, siempre repleto de personas que colman sus gradas para vivir un deporte que alguien dijo una vez: “se parece a la vida”.

Pero el Latino no se apaga esta temporada y quiere celebrar las 72 primaveras con Industriales clasificado a la segunda fase de la 58 Serie Nacional de Béisbol.

Junto a la afición, estamos todos de fiesta y agradecidos de poder abarrotar la instalación icónica del béisbol cubano.

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