Conozca a dos campeones del barrio habanero La Güinera

Luis Orta, a la izquierda, se tituló en Barranquilla 2018. Foto: Internet.

He visto a Pedro Val ascender a lo más alto del podio de la lucha clásica en Barranquilla 2018, porque la muerte no pudo llevarse del todo al gran entrenador. Con las huellas que ha dejado, logra vencer el olvido.

Dos jóvenes del mismo barrio, La Güinera, en el municipio Arroyo Naranjo, lo hicieron subir, junto a sus metales dorados, a lo más alto del estrado de premiación en la cita regional. Ellos son Daniel Gregorich (87 kilogramos) y Luis Orta (60).

Hermanos en su andar deportivo, además de vecinos, ambos fueron captados en sus respectivos centros de estudios, y con sudor y entrega, desde la base arribaron a la cima, como debe ser cuando se respeta nuestra pirámide atlética.

Que quede claro: les falta mucho, solo han mostrado parte del rostro de lo prometido y lo que sus potencialidades reportarán en el futuro. Si mantienen el amor por la especialidad pueden alcanzar hazañas mayores.

Daniel Gregorich es, a sus 22 años, monarca centroamericano. Foto: ACN.

Gregorich relató al periodista Jimmy Castillo, del canal Tele Rebelde, sus inicios. Con solo siete años —ahora tiene 22— empezó en los combates grecorromanos, con sus primeros pasos en el Palacio de Pioneros, hasta que esa instalación cerró sus puertas.

“Entonces pasé al área del Ciro Frías”, dijo. Y la aventura devino apasionamiento. El campeón pisó el acelerador y hacia la Escuela de Iniciación Deportiva, para luego arribar a la Escuela de Formación de Atletas de Alto Rendimiento.

“Debo muchísimo a mi entrenador actual, Mario Rivera, y a la presencia de Mijaín López como uno más entre nosotros, siendo la gloria que es. Su ejemplo y sus consejos son tremendo apoyo. Oiga, hace cuatro años mi amigo y yo veíamos  los centroamericanos por televisión y ahora  ambos nos titulamos. Parece un  sueño y es real”, comentó Gregorich.

Luis, de viaje similar hacia la dicha, tiene 24 años y también de niño comenzó en el deporte de las llaves y los agarres. Su entrega le ha permitido arribar a esta gran alegría.

Orta asegura: “Daniel y yo tenemos para más y no vamos a parar. Eso significa seguir entrenando duro, sin abandonar la disciplina”.

Y al final, en nombre de los dos, envía un amoroso saludo a su barrio, La Güinera, que “que tanto nos alienta y se preocupa por nuestras actuaciones “, afirmó el titular en Barranquilla 2018.

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