Curiosidades deportivas VII: Estadio ruidoso en el libro Guinness

Dos sismógrafos miden los altísimos decibeles del Century Link Field. (Foto: aldia.cr)

Dos sismógrafos miden los altísimos decibeles del Century Link Field. (Foto: aldia.cr)

Siempre se habla de que el deporte tiene cultura, espectáculo, pasión, entre otras cuestiones. Pero en ocasiones obviamos que además de lo anterior, el ámbito atlético es un paraíso para el bullicio y la algarabía de las multitudes.

Seguramente muchas personas recordarán las estruendosas vuvuzelas que retumbaban en los estadios durante la Copa del Mundo de Fútbol Sudáfrica 2010 u otros buscarán sus referentes en casa con las cornetas y silbatos en los parques beisboleros cubanos. Pero, ¿acaso el ruido es solo algo espontáneo que surge de la pasión desbordante de la afición?

La respuesta certera es un ¡NO! rotundo, pues los sonidos son utilizados por algunos equipos como elemento a su favor para sacar buenos resultados.

Créanlo o no, hay conjuntos que basan parte de su estrategia competitiva en el ruido de sus hinchas. Quizás el caso más curioso sea el de los muchachotes del Seattle Seahawks, que hace las veces de local en el estadio Century Link Field, durante cada temporada de la liga de fútbol americano, conocida como NFL.

El elenco de Seattle construyó su sede para que fuera un espacio pletórico de sonidos vibrantes. La instalación es la de mayor alcance en cuanto decibeles en la historia del deporte, pues llega hasta los 137.6, lo que constituye Récord Guinness como la hinchada más ruidosa desde septiembre de 2013.

Para que tengan una idea, los médicos recomiendan no exponerse a más de 60 decibeles, los audífonos llegan hasta 130 y ese estadio norteamericano casi alcanza 140.

Tales niveles de ruido fueron posibles gracias al trabajo de ingenieros y especialistas en acústica, quienes no escatimaron recursos tecnológicos. Tan premeditada fue la idea que el encargado principal de la obra entre 1998 y 2002, Paul Greisemer, declaró a la prensa que el estadio “fue construido para que retumbe”.

Así que ya sabe. Si cree que el vecino grita demasiado cuando Industriales pega un jonrón o piensa que el Latino es muy escandaloso cuando Alexander Malleta pega un batazo de largo alcance, piense siempre que otros la pasan peor –o mejor, según sea el caso- en estadios construidos para ser colosos del ruido.

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