Del arranque Azul y otras cosas

Arrancó la 53 Serie Nacional. Foto: Ismael Francisco.

Arrancó la 53 Serie Nacional. Foto: Ismael Francisco.

Con una apertura bien diferente para lo que hemos estado acostumbrados en los últimos tiempos, en cuanto a materia de jornadas inaugurales se refiere, arrancó la Serie Nacional 53, la cual dejó una primera jornada de choques bien interesantes y sobre todo cerrados, donde el juego chiquito fue el factor decisivo.

Pero, a pesar de que campeón y subcampeón se midieron en el Augusto César Sandino, en un tremendo juego de pelota en el que vencieron los actuales monarcas de Villa Clara, la atención de las urbes más importantes de nuestro país se centró en el estadio Guillermón Moncada de la Ciudad Héroe, donde se plantaron cara a cara Industriales y Santiago de Cuba.

Demasiadas interrogantes existían para este partido: Los Azules llegan a este inicio de campaña con ausencias bien notables (habituales como Serguei Pérez y Yoandry Urgellés no hicieron equipo), además de un cuerpo de pitcheo más inexperto aún en estas lides que el que se tenía hace dos años, producto de bajas voluntarias o deserciones. Sin embargo la atención de todos estaba centrada en que podría hacer su poderosa tanda, reforzada ahora con la incorporación de Yulieski Gourriel, lo que hace al line up de Industriales el más fuerte del campeonato.

Por su parte, los indómitos, sedientos de la vieja gloria, estrenando nueva directiva y luego de dos años seguidos sin pasar a la post temporada, también tenían que demostrarle a  su exigente público, el cual abarrotó desde bien temprano el estadio, que este año sería diferente.

Y así fue, en efecto. En la cuarta entrada Ian Rendón saltó del box lesionado, muy malas noticias cuando el cuerpo de lanzadores Azul depende como principales cartas  de triunfo de muchachos que, sin ánimos de ser pesimista, he de reconocer están por ver sus mejores tiempos desde la lomita.

Cuatro anotaciones que a la postre serían decisivas en el desenlace del juego a pesar del racimo capitalino de tres en el octavo, propulsadas por triple del emergente Carlos Tabares con los ángulos congestionados, demostrando nuevamente que no por gusto es el capitán de la nave. Sinceramente pienso que Tabares debería seguir siendo regular al igual que el pasado año, hasta que Yunieski Gourriel demuestre, aprovechando las oportunidades que se le den, que puede ocupar esa posición permanentemente.

Por otro lado Santiago jugó impecable: Danny Betancourt trabajó de forma encomiable, y fue apoyado con una excelente defensa por parte de sus compañeros, que con el madero también sacaron ventaja de las flaquezas de los lanzadores capitalinos. Debo admitir que, si bien siento que Industriales pierda, el juego de ayer, el ambiente y las cornetas, pero sobre todo el jonrón de Reutilio Hurtado y después ver como corrió con los brazos abiertos, me hizo evocar en algún momento a la aplanadora santiaguera que dirigió Higinio Vélez.

Pero todavía es muy temprano para juzgar, ya que un juego lo gana o lo pierde cualquiera. La serie acaba de nacer y queda buen trecho por delante. Ya veremos que puede pasar en los encuentros que seguirán.

Apartándome de este tema quería hacer mención muy rápida de dos cosas que, desde que las vi me resultaron bastante incómodas, al menos a la vista. Lo primero son los nuevos logotipos designados para los elencos de Sancti Spíritus, Guantánamo, Artemisa, La Isla, Cienfuegos y Ciego de Ávila. Me parece que quizás no había recursos o buenas ideas porque seamos honestos: si vamos a hacer un trabajo simple, por lo menos hay que tratar de hacerlo de forma original. El intento de sustituir los símbolos de la provincia (como en el caso pinero, espirituano y de los del Guaso) por los íconos con que se vienen conociendo estos planteles desde hace unos años, me parece válido, pero también se podía diseñar algo más original. Los nuevos logos parecen cortados por la misma plantilla y se quedan claramente por debajo en cuanto a confección y creatividad con los otros.

El otro asunto va relacionado con los uniformes. Pasmado quedé al ver  el uniforme de los Industriales, con más blanco que azul, color característico del traje de visitador de los capitalinos, un diseño bastante retro que hace recordar al traje de mediados de los noventa.  Y el de Matanzas ni qué decir, me dio dolor en la vista esa combinación  de rojo y amarillo. No puedo entender como, si el pasado año tenían el uniforme más vistoso por original de todo el campeonato, esta temporada andan con un traje tan desagradable a la vista. Y de las ropas de villaclareños y santiagueros, solo diré que, a no ser que no vea bien yo, los colores parecían muy semejantes.

Ojalá y se piense en estos dos detalles, porque como mismo me pude sorprender yo, se pudieran haber sorprendido y hasta molestado incluso los mismos jugadores, para no hablar del público.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *