Del estadio La Tropical al Pedro Marrero (I Parte)

El estadio Pedro Marrero alberga mucha historia como parte del movimiento deportivo cubano. Foto: Periódico Vanguardia.

Si estas tribunas hablaran, si esta yerba dijera. No queda más remedio, hablaremos por ellas y de ellas. Ubicado en este mismo sitio del territorio habanero de Playa, antes pertenecía al municipio Marianao, el estadio Pedro Marrero (antaño La Tropical) ha albergado, desde hace 70 años, importantes justas deportivas.

Esa sede ha acogido trascendentales exhibiciones de educación física, con el béisbol, el balompié y el atletismo en la primera línea.

En una época, los futbolistas andaban por encima y hasta los encuentros del reino de los goles estaban priorizados en relación con los de la disciplina de las bolas y los strikes.

Las aguas, a la postre, cogerían su nivel, aunque sería sobre todo después de la construcción del Gran Estadio de La Habana, actualmente Latinoamericano, escenario fundamental del pasatiempo más amado por la nación, en esa etapa y en la actualidad.

Por cierto, este parque y al que dedicamos estas palabras, fue la sede del Campeonato Nacional Profesional de Fútbol efectuado desde 1948 hasta 1953; sobre el terreno de La Tropical se jugó ese mismo evento de 1950 a 1951. También aquí hubo partidos frente a equipos foráneos importantes.

Imposible soslayar que fue el escenario de la inauguración de los II Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, acogidos por la capital cubana del 15 de marzo al 5 de abril de 1930, certamen maculado por la tiranía machadista al convertirlo en cortina de humo para ocultar sus desmanes, y por el racismo que no dejó fuera de sus latigazos a contendientes y entrenadores.

El patriota puertorriqueño cubano Pablo de la Torriente Brau atacó dichos golpes con su prosa magistral. Tampoco orillamos los torneos mundiales de béisbol amateur que acogió. Tanta historia, cará…

Su dueño en tiempos más cercanos, también de la fábrica, era Julio Blanco Herrera, muy amante de los deportes, pero la pasión abrazaba el dinero.

Continuará…

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