Del estadio La Tropical al Pedro Marrero (II Parte y Final)

El nombre del estadio Pedro Marrero rinde homenaje a un insigne patriota cubano. Foto: Periódico Vanguardia.

Más trascendente es el nombre actual que lleva el estadio que inspira estas líneas, reflejo e interpretación de la etapa superior que vivimos: Pedro Marrero (1926-1953).

Este patriota fue trabajador de la fábrica. Hombres como él, al entregarse enteros a la batalla contra la maldad, permitieron que dichas propiedades y el propio deporte pasaran a manos de su verdadero dueño: el pueblo.

Ahora la calidad surgida de la masividad y la ciencia aplicada a ella se dan cita en ese estadio y en los diversos centros deportivos sembrados en Cuba.

No fue casual que Pedro Marrero resultara uno de los seleccionados para asaltar la posta tres del cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Dirigente sindical en la citada fábrica —seguramente chocó varias veces con aquellos patronos y sus cómplices—, sabía que solo con la lucha armada podía alcanzarse la libertad.

No llegó de un tirón a ese concepto: militante ortodoxo, comprendió al calor de la propia contienda contra la corrupción que, para curar los males del país, había que convertir la escoba de Eduardo Chibás en fusil y organizar de nuevo la guerra necesaria de José Martí.

Golpe del 10 de marzo. Le es indispensable convertir la indignación en combate, no quedarse en las palabras. La luz, el camino. Su identificación con el pensamiento de Fidel Castro lo lleva a integrarse a una célula del incipiente movimiento revolucionario.

En las prácticas de tiro en la Universidad de La Habana y en fincas aledañas a la capital cubana vende muchos de sus bienes personales para aportar lo recaudado a la causa.

Así lo testimonia Jesús Montané: “Fidel pidió voluntarios para tomar la posta tres y en honor a la verdad, todos dimos un paso adelante”.

El propio Comandante en Jefe fue quien escogió finalmente “(…) a los que integrarían ese primer grupo: Cornelio Noa, de Artemisa; José Luis Tassende, obrero de una compañía productora de mantequilla y queso; Renato Guitart, de Oriente; Ramiro Valdés, de Artemisa; Pedro Marrero, obrero de una cervecería y quien les habla (…)”.

Pedro Marrero no sobrevive a la acción. Y debemos mantenerlo en la primera fila de nuestras luchas. A los que caen en la brega por la patria y un mundo mejor, los matamos de verdad si los olvidamos, con el actuar indiferente.

¡Cuánta falta nos hacen estos seres humanos tan humanos, espejos donde mirarnos para quitarnos las manchas, alimentando las almas con su dignidad!

Ver más en: Del estadio La Tropical al Pedro Marrero (I Parte)

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