Dominicana jugó amistosos en La Habana

Foto: Internet

Los años pasan, cambian las jugadoras y disminuyen las competiciones locales en el mismo momento en el que crece el interés por el fútbol femenino en Cuba.

A pesar de la difícil situación, la Isla se mantiene como un referente de la modalidad en la región y a menudo viajan a La Habana diferentes equipos para entrenar y realizar partidos amistosos.

El ejemplo más reciente se produjo hace solo unos días, cuando la selección sub.20 de República Dominicana escogió a la capital cubana como sede de dos partidos de preparación con vistas a su incursión en la final del Caribe a jugarse en Saint Kitts y Nevis desde el próximo 20 de noviembre.

La cancha de La Polar fue el escenario escogido para los choques entre las quisqueyanas y el equipo de La Habana. Las anfitrionas habaneras, como multicampeonas de Cuba y recientes titulares de la Liga Nacional de Fútbol Femenino, se mostraban como el rival exigente que necesitaban las visitantes para evaluar los diferentes aspectos técnico – tácticos del equipo antes de viajar a la final regional.

El primer duelo demostró el poderío del plantel capitalino que con tres goles de su principal referente ofensivo, Ollancy Arrebato, goleó 3×0 a las dominicanas.

La despedida tuvo mayor paridad y si bien las habaneras dominaron a placer la primera parte con los goles de Nahomi Aguilar y Marianela Morales, en la segunda las dominicanas se las arreglaron para batir en par de ocasiones la valla de Katherine Montesinos.

El 2×2 final no fue fiel reflejo del rendimiento de ambos equipos, pero el resultado dejó satisfechos a ambos cuerpos técnicos. Los entrenadores capitalinos vieron como la nueva hornada de jugadoras mantiene el alto nivel de juego del plantel y extiende la cadena de partidos invictos en competiciones oficiales (desde 2001 La Habana no pierde un juego oficial).

Mientras los dominicanos apreciaron la capacidad de respuesta de sus futbolistas frente a un rival que no solo los superaba en edad y experiencia si no en disposición sobre el campo y presencia física.

A pesar de las diferencias, el seleccionado dominicano seguro se fue muy tranquilo de La Habana luego de la experiencia vivida en la ciudad, donde tuvieron minutos de calidad frente a un elenco competitivo.

Para las habaneras la gratificante sensación de medirse a una selección foránea y demostrar por qué son el mejor equipo de Cuba desde hace más de tres lustros.

El fútbol femenino quizás no viva su mejor momento en la Isla y todavía falte mucho para dar un salto de calidad en la región, pero La Habana se mantiene como el principal espacio de la modalidad en el país.

Ojalá y en los próximos años se incrementen las visitas de selecciones extranjeras a la urbe para que el fútbol femenino de La Habana y de Cuba pueda seguir creciendo.

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