
Fidel Castro siempre acompañó cada momento del deporte cubano. Foto: AFP.
La pasión del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz por el deporte es bien conocida y son muchas las iniciativas del movimiento atlético cubano que llevan su sello.
Precisamente uno de los acontecimientos que marcó el inicio del siglo XXI para el ámbito atlético en la Isla fue la I Olimpiada del Deporte Cubano (ODC), inaugurada por Fidel el 26 de noviembre de 2002, en la Plaza de la Revolución “José Martí”, de La Habana.
La idea de desarrollar ese evento en Cuba surgió ante la imposibilidad de que la delegación deportiva antillana participara en los XIX Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador, El Salvador.
Durante el discurso inaugural de la ODC, Fidel explicó al pueblo las razones por las cuales se decidió retirar a Cuba de una lid de la cual “somos fundadores en el área y donde tenemos la hegemonía”, y manifestó que sólo el terrorismo y el crimen impidieron la presencia caribeña.
En aquel entonces, el líder histórico de la Revolución precisó que “la gota que colmó la copa” fue que ni siquiera hubo ofrecimiento de garantías de seguridad física y moral para los participantes.

Como parte de la I Olimpiada de Deporte Cubano se logró récord mundial con la celebración de una simultánea gigante de ajedrez, en la Plaza de la Revolución, con un total de 11 mil 320 tableros. Foto: Cubadebate.
Ante ese panorama adverso, los deportistas cubanos necesitaban preparación rumbo a la cita estival de Atenas 2004 y fue cuando se convocó a la primera edición de la ODC, un certamen bianual que serviría como preparación en el marco del ciclo olímpico y favorecería el desarrollo deportivo de la Isla y otras naciones invitadas.
La I Olimpiada Nacional del Deporte Cubano fue una verdadera fiesta del deporte, especialmente para el pueblo, quien fue espectador de una verdadera fiesta donde pudo contemplar de cerca a sus ídolos en materia deportiva, un torneo que no por su carácter nacional dejó de acoger atletas de otros países -aspecto que hizo del mismo una justa de altísima calidad-.
Un total de mil 585 atletas, de ellos 959 hombres y 626 mujeres, compitieron en 36 disciplinas, 33 de ellas oficiales y tres de exhibición.
Las actividades se desarrollaron en seis sedes y cuatro subsedes, para lo cual se utilizaron 27 instalaciones remozadas y acondicionadas de acuerdo con las exigencias establecidas al respecto, aspecto esencial para poder aplicar estrictamente los reglamentos internacionales de cada deporte.

Fidel siempre apostó por formar el trabajo deportivo en la base. Aquí pronunciaba un discurso en la inauguración de la Escuela de Iniciación Deportiva “Mártires de Barbados”, de La Habana. Foto: Internet.
Además de los atletas cubanos organizados en los tres equipos contendientes ―Orientales, Centrales y Occidentales—, participaron 117 atletas procedentes de la Escuela Internacional de Educación Física y Deportes y de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, además de 46 atletas invitados de siete países, quienes optaron por 994 medallas en disputa.
En el caso del ajedrez, se logró récord nacional en una simultánea gigante celebrada en la Plaza de la Revolución con un total de 11 mil 320 tableros.
La difusión del certamen fue otro éxito. Las transmisiones televisivas llegaron a casi 178 horas de cobertura y en el caso de la radio, unas 814 horas, de ellas, 173 horas netas de cobertura de eventos deportivos por televisión y 675 por la cadena nacional de Radio Rebelde y las emisoras provinciales.
La calidad de estas entregas fue incomparablemente superior a las de los Juegos Panamericanos que tuvieron lugar en La Habana 1991, con la diferencia de que esta vez la responsabilidad de transmisión fue asumida en su totalidad por los medios nacionales.
El día 8 de diciembre, después de 12 días de competencia, las palabras de Fidel Castro volverían a hacer vibrar a todos los presentes en la Plaza de la Revolución cuando declaraba oficialmente clausurada la I Olimpiada del Deporte Cubano.
Otro logro de la Revolución se concretaba ante los ojos de quienes pretendían frenar el desarrollo deportivo de un país que en enero de 1959 comenzó a construir su propio destino.

Fidel junto a Hugo Chávez antes de un juego amistoso de béisbol. Foto: Internet.

Fidel fue el principal artífice del béisbol revolucionario. Foto: Internet.

Fidel Castro recibió en La Habana al campeón mundial de boxeo Mohamed Alí, en marzo de 1996. Foto: BBC.
