Cuando el tricampeón Olímpico y Mundial de Boxeo, Teófilo Stevenson, quedó fuera de la preselección nacional, tras sufrir dos derrotas seguidas en 1986, el pugilista tuvo un encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro.
Los reveses fueron ante el almán Ulli Kaden, en marzo, en un torneo en Europa, y el guantanamero Osvaldo Castillo, en abril, en el Giraldo Córdova Cardín.
Stevenson le expresó a Fidel su deseo de participar en Reno/86, Estados Unidos, con la seguridad de que conquistaría su tercera corona mundial. Fue entonces cuando el líder cubano le dijo que si de verdad quería ir tenía que hacer el compromiso de traer la medalla de oro para Cuba.
Sí Comandante, seguro que la traeré, le respondió el boxeador a Fidel, quien no obstante le expresó: está bien, pero los entrenamientos los tienes que realizar en la Isla de la Juventud.
Aprovechó tanto su preparación en la Isla, que Stevenson no tuvo rival en Reno. Y en la final fue mucho para el norteamericano Alex García, en un combate que ganó por RSCH en el segundo asalto.
Tales anécdotas se las contó Teófilo Stevenson a un periodista de la AIN (hoy ACN) al llegar a Las Tunas, su tierra natal, con el título de tricampeón mundial y obtenido la Copa Russel, conferida por resultar el mejor boxeador del evento.
Yo me sentía bien, pero tenía un compromiso con Fidel y no podía fallar; di lo máximo en cada combate, siempre recordando estas palabras: está bien vas a Reno, pero tienes que ganar, le comentó Stevenson al reportero.
Además de los títulos conquistados y de haber rechazado una oferta millonaria para que pasara al profesionalismo, Fidel apreció mucho la respuesta que entonces Stevenson dio a los mercaderes del deporte: Prefiero el cariño de ocho millones de cubanos.
Tomado de ACN
