¿Gran salto en el voleibol masculino cubano?

Las loas desmedidas dañan a atletas, entrenadores, aficionados y al deporte en pleno. Foto: Lima 2019

¿En qué se basan algunos para decir que el equipo cubano de voleibol masculino ha dado un gran salto, maravillados tras algunos avances? La expresión más cercana en este sentido está relacionada con el desempeño de los muchachos en la Copa Challenger, que otorgaba un boleto para la Liga de las Naciones del 2020.

Luego de la victoria sobre la representación turca en la semifinal, los cantos desafinados. Más adjetivos que verdades. Vencimos tres sets por dos (22-25, 25-23, 25-22, 23-25 y 15-12) a un conjunto que en tiempos no tan lejanos lo doblegábamos fácil. Allá el deporte de la malla alta ha ascendido, nosotros, hemos bajado, por golpes externos e internos, pero descendimos.

Después, el revés en la final frente a Eslovenia 3-0 (25-24, 25-21 y 25-21) decretó el adiós al sueño de llegar al gran torneo. Agrego: es similar la situación comparativa en relación con Turquía. Y, además, perdimos.

De nuevo hubo abrazos al exceso. Se señaló por varios la idea de que “… hemos dejado una agradable impresión en el certamen y hemos demostrado un gran salto de calidad en nuestro juego”.

Incluso, fue resaltado el triunfo invicto en el grupo eliminatorio al superar a Bielorrusia y Egipto 3-1 y 3-2, respectivamente. ¡Cuánta gloria incrementada con  palabras…! Ha ocurrido parecido al ¿analizar? otras competencias de esta disciplina. Y en otras.

Ese subjetivismo quimerado, esas loas desmedidas dañan a atletas, entrenadores, aficionados y al deporte en pleno. Existe algún progreso en la citada disciplina mas no es justo confundirlo con un gran salto desde el punto de vista filosófico ni de la objetividad. Han sido, son, pasos cuantitativos lejos todavía de la altura necesaria.

En muchas ocasiones lacera el retroceso en las selecciones nacionales de las diversas categorías. Existen heridas en la base y en las propias escuelas deportivas. Hay que señalar las fallas y los adelantos sin querer ocultar con estos a aquellas ni llenarnos de lamentos.

Se puede decir, en el caso del Challenger, que hubo muestra de coraje, de entrega, de cierto desarrollo, pero hasta ahí. Urge plantear lo que nos falta y lo mucho que debemos realizar para subir de verdad. No solo en el “voli”.

José Martí expresó respecto con cuestiones muy serias: “Un pueblo es composición de muchas voluntades viles o puras, francas o torvas. Hay que deponer mucho, que atar mucho, que sacrificar mucho, que apearse de la fantasía, alzando por el cuello a los pecadores” (Patria, 17 de abril de 1894).

No vibra la pureza y sí lo torvo si intentamos tapar de alguna manera lo real, aun lo que duele, cuando escribimos sin investigar, comparar, desde una argumentación floja, sin profesionalidad.  El Apóstol también indicó que cuando  hay que  levantar, no debemos “…poetizar las caídas”.

Fidel Castro, su mejor alumno, al referirse a dichas cuestiones, hasta en momentos de mayor auge de nuestra cultura física, reiteró reflexiones de este tipo, en momentos en que el deporte cubano mostraba mayor fortaleza. “Las perspectivas son realmente muy buenas, pero son buenas sobre todo, si estamos conscientes de las debilidades que todavía padecemos…” (6 de octubre de 1977).

Nota del editor: Y a propósito del voleibol masculino cubano, este miércoles cedió ante Argentina 3-0 en el debut en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

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