
El atleta Erick Hernández, a inicios de 2018, en plena faena para implantar récord mundial en dominio del balón sentado y con peso en los tobillos, en el hotel Habana Riviera. Foto: Roberto Cabrera.
El capitalino Erick Hernández es de esos hombres que desafían el almanaque y que a fuerza de voluntad y sacrificio, sigue haciendo cosas increíbles con el balón.
A sus 52 años se traza metas, que de lograrlas, se convertirían en marcas mundiales e incluso alguna de ellas pudiera ser homologada por los Récord Guinness.
En esta ocasión tratará de dominar la redonda el mayor tiempo posible, solo con los pies, desde la posición de sentado con 1.5 kilogramos de peso en cada una de sus piernas.
La marca, la intentará conseguir en el lobby del Hotel Iberostar Parque Central, el próximo sábado 8 de spetiembre, a partir de las 9 a.m. (9:00 hora de Cuba). La entrada será libre para que todas las personas que deseen disfrutar en vivo de esta hazaña.
“Este récord tiene su historia. Yo lo realicé a inicios de año, con un tiempo de una hora 20 minutos. Posteriormente mi compañero Luís Carlos García lo superó y fijó la marca en una hora, 32 minutos y un segundo. Entre los dos hemos tenido una bonita rivalidad deportiva que nos obliga a prepararnos cada día más”, dijo quien posee varias marcas mundiales y Guinness.
Erick, quien tiene como su entrenador a su hermano Douglas Hernández, es un dominador completo, pues tiene récord en corta, mediana y larga duración.
Aunque se declara amante a estos últimos, ha tratado de mantener los resultados a la par en las tres especialidades. “Los que son de ocho horas en adelante son mis preferidos, porque aunque no tenga un buen día me dan la posibilidad de irme acomodando. Los de corta duración son los que más respeto, esos que son de 30 segundos, de un minuto, si sicológicamente no estás óptimo, es difícil que lo puedas realizar”, acotó.
Después de esta marca, el “Hombre Récord” buscará antes de que concluya el 2018 otras dos: dominar desde la posición de sentado la esférica solo con la cabeza y para cerrar el año se lanzará con uno de sus preferidos, domesticar el balón por más de ocho horas con pesos en sus piernas.
Para este hombre, que pasa las cinco décadas de vida, constituye un reto aun mayor seguir haciendo historia en el dominio del balón.
Erick, que no pudo hacer realidad el sueño de ser un gran futbolista, inició el camino de la nueva generación de dominadores en nuestro país y sigue sin tener límites.
Tomado de Radio Rebelde
