
Con 30 medallas de oro, 49 de plata y 26 de bronce, Cuba aseguró el segundo lugar en Cali 1971. Foto: Internet.
La ciudad colombiana de Cali acogió los VI Juegos Deportivos Panamericanos en 1971, entre el 31 de julio y el 13 de agosto.
La ceremonia de inauguración de la cita cafetera es recordada como una de las más hermosas hasta ese momento e incluyó un impresionante “alarde” artístico por parte de los organizadores.
Respecto con lo puramente deportivo debe destacarse la ausencia del tenis de campo y el judo, a pesar de que a la lid colombiana acudieron atletas de 31 naciones.
No obstante las ausencias mencionadas, las disciplinas aumentaron a 194 y el número de medallas repartidas también creció, sobre todo gracias a que en el levantamiento de pesas se aplicó la entrega de preseas en cada una de sus modalidades: arranque, envión y total.
Colombia acaparó titulares en el ciclismo por intermedio del estelar Martín Emilio Cochise, quien impuso una nueva marca en los 4000 metros persecución individual.
Por su parte, Canadá demostró supremacía en la equitación, al tiempo que compartía con su vecino norteño el dominio en clavados. Precisamente, Estados Unidos mostró su tradicional potencia en la natación y el tiro deportivo, pero esta vez las principales potencias deberían lidiar con el empuje de Cuba, que venía en ascenso y acudió a Cali con un objetivo bastante claro, el segundo lugar del medallero.
La Mayor de las Antillas demostró un altísimo avance deportivo y se codeó ante los países que históricamente habían animado la porfía por los puestos de avanzada. Con 30 medallas de oro, 49 de plata y 26 de bronce, la delegación caribeña aseguró una posición nunca antes conseguida en citas continentales.

Pedro Pérez Dueñas. Foto: Cubasí.
Una de las luminarias antillanas fue el triplista Pedro Pérez Dueñas, un joven pinareño de apenas 19 años, de constitución física más bien “endeble” e impropia para su modalidad.
A Dueñas los especialistas no le concedía posibilidades ante la presencia del brasileño Nelson Prudencio, subcampeón olímpico en México 1968, cita en la cual tuvo en su poder la marca mundial durante algunos minutos.
Sin embargo, Pedro Pérez Dueñas estampó un formidable récord mundial juvenil, con estirón de 17 metros y 40 centímetros.
Por la Isla también sobresalieron nuevamente los boxeadores, dueños de cuatro preseas doradas con las que dominaron la lid con un título más que los conquistados en la justa de Winnipeg 1967.
Asimismo, en deportes como la lucha, el levantamiento de pesas, la gimnasia artística o la esgrima, disciplinas de tradicional autoridad estadounidense, los antillanos dieron muestra de una calidad competitiva superior, sustentada en la masividad y en la concepción del deporte como derecho del pueblo.
Cali 1971 cerraría sus cortinas y la llama panamericana dejó de alumbrar en Colombia para volverse a encenderse nuevamente en México, única nación que repetiría la sede de los juegos cuatro años más tarde.
