Jorge Agostini: más que espada, florete y sable

Cuba tiene una larga historia de triunfos en la esgrima. Foto: Calixto N. Llanes/Jit.

Cuba conquista las medallas de bronce en florete y espada por equipos en la primera edición de los Juegos Deportivos Panamericanos, efectuados en Buenos Aires, 1951.Jorge Agostini, a sus 41 años, integra esos conjuntos.

También fue campeón de florete y espada (individual y colectivo) en los Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 1946; y cuatro años después, en la cita de Guatemala, alcanza plata y oro. Además, compitió en los Juegos Olímpicos de Londres 1948.

No es deportista únicamente. Oficial de la Marina de Guerra, lucha contra la tiranía machadista y debe exiliarse en 1933. En 1936, de vuelta a la Isla, vuelve a ser perseguido por los reaccionarios.

Luego marchó hacia España. Integra la armada republicana. Regresó como comandante tras hostigar a las naves nazis.

De su pluma nació la letra del himno de la Asociación de Combatientes por la Libertad, que musicaliza el compositor espirituano Julio Cueva, capitán director de la banda de la División 46, “(…) la que rindió póstumos honores a los bravos cubanos caídos en la pelea: el comisario Pablo de la Torriente Brau y el comandante Policarpo Candón Guillén”, señala en una entrevista donde relató sus hazañas por tierras ibéricas.

Agostini agrega sobre su banda “(…) de 60 hombres que éramos antes de Teruel solo quedamos quince y debí reorganizarla enHospitalet”.

La letra de aquel himno es la siguiente: Somos los voluntarios, los combatientes de la libertad/ que cruzando los mares, sacrificios no medimos; /vamos juntos unidos, siempre dispuestos y con voluntad / y luchando con toda la fuerza de nuestra unidad. /Somos los voluntarios, los combatientes de la libertad, / blancos y negros, de todas las razas, / unidos, unidos cada vez más/ por la democracia y la paz universal./ Somos los voluntarios, los combatientes de la libertad/que cambiamos de frente cuantas veces sean,/ lo que no cambiamos nunca es nuestra idea,/ la de libertar a los pobres de la humanidad./ Vivan los voluntarios, los combatientes de la libertad./

En España sufrió traiciones, reveses… el campo de concentración y, de ahí regresa a la Isla donde vuelve a la lucha.

Golpe del 10 de marzo. A menos de un año de competir en los panamericanos iniciales, Agostini batalla por la libertad de Cuba. Los perros tras él. El exilio. No se conforma con actuar desde Miami y retorna de forma clandestina al país.

Otra vez conspira, ahora entre los miembros de las fuerzas armadas. El 9 de junio de 1955. Calles 2,4, 15 y 17 en el Vedado. Baja del auto hacia la casa. Los esbirros lo esperan y fue apresado.

A las órdenes de Laurent, teniente del Servicio de Inteligencia Naval, dos ¿hombres? sujetan al prisionero. Culatazo sobre la nuca; después, disparos, disparos, disparos…  A los carros. Lanzan el cuerpo frente a la Casa de Socorros de la localidad.

El cuerpo, la camilla, el salón, pero fue inútil el esfuerzo. Los médicos únicamente pueden extender el certificado de defunción. La víctima presenta numerosos orificios de entrada y de salida de proyectiles, trece en el cráneo.

El joven Fidel Castro denuncia el hecho en el magazine La Calle, vespertino dirigido por el revolucionario Luis Orlando Rodríguez: “¿Quedará sin castigo la salvajada? ¿Tiene acaso un grupo de hombres el derecho de arrancar la vida a sus semejantes con más impunidad que la que tuvieron los peores gánsteres? Hoy es Jorge Agostini, nuevo mártir en la lucha por la liberación nacional; ¿quién será el próximo combatiente en  caer acribillado?”.

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