
La Habana retornó a la división élite del fútbol cubano. Foto: Archivo Radio COCO
El principal torneo futbolístico del país, la Liga Nacional de Fútbol, arrancará en unos días en dos zonas de la Isla.
A pesar de las numerosas críticas en 2017 en torno al sistema de competencia, para la segunda edición del certamen los organizadores decidieron mantener invariable la estructura del torneo, pero aumentaron el tiempo de descanso para los futbolistas.
Divididos en tres grupos clasificatorios, los 12 equipos participantes disputarán dos etapas eliminatorias de seis partidos tras los cuales los dos primeros avanzarán a la final de seis que definirá el campeón de Cuba en 2018.
Según el calendario difundido por los organizadores, el grupo A jugará su primera fase en Santiago de Cuba a partir de este 19 de febrero, y lo conforman el plantel anfitrión y vigente campeón nacional, Las Tunas, Sancti Spíritus y La Habana.
El apartado B, con su primera parada en la cancha de la Academia Provincial de Camagüey desde el próximo lunes, está compuesto por los “Miuras” subtitulares de la pasada temporada, Cienfuegos, Isla de la Juventud y Pinar del Río.
Por otra parte, la llave C, que acogerá Ciego de Ávila desde el 25 de este mes, la componen el seleccionado local, Villa Clara, Guantánamo y Granma.
Con varios equipos lamentando la salida de sus principales figuras hacia Ligas de la región, quizás la mayor novedad del principal certamen doméstico este año sea que la Comisión Nacional de Fútbol por fin escuchó el reclamo de técnicos y futbolistas y aumentó el tiempo de descanso entre partidos.
Si bien no se descansarán tres días como dicta el decreto de la FIFA, este curso los jugadores tendrán 48 horas para recuperarse tras jugar los 90 reglamentarios.
Como viene sucediendo desde hace algunos años, los equipos participantes en el torneo de primera división tendrán mucha juventud en sus filas y presentarán varios cambios con relación a la temporada precedente debido a la creciente migración de jugadores a ligas foráneas o la desmotivación de algunos por las difíciles condiciones para jugar al fútbol en el país.
Otro elemento recurrente en los últimos campeonatos es la solicitud de refuerzos tras la culminación del Torneo de Ascenso. Más allá de que elencos como Villa Clara y Guantánamo no estuvieron a gusto con los futbolistas a su disposición en la bolsa conformada por la Comisión Nacional y prefirieron no sumar ningún miembro adicional a su plantilla, otros como Sancti Spíritus, Isla de la Juventud o La Habana aprovecharon la oportunidad para retocar algunas demarcaciones de sus equipos.
En relación a los temas logísticos de los participantes en la liga, informaciones llegadas a este redactor señalan que para este curso la indumentaria de los planteles está garantizada con el arribo al país de la mercancía comprada a la marca española Joma, patrocinador oficial de la Asociación de Fútbol de Cuba.
Mientras tanto, la comunicación y promoción de La Liga se mantiene como un aspecto a mejorar por los organizadores. La carencia de una página oficial del torneo dificulta mucho la obtención de información oficial y obliga a depender únicamente del enlace habilitado en la web del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), cuyo funcionamiento muchas veces no es el mejor y presenta algunos errores de contenido. Si a esto sumamos la falta de condiciones en nuestros campos para el trabajo de los medios entenderemos la pobre divulgación con que cuenta el principal certamen futbolístico del país.
Según algunas encuestas realizadas a especialistas, técnicos y jugadores, el retorno a primera división de dos elencos históricos como La Habana y Pinar del Río podría provocar cambios en los seis aspirantes al título de 2018. Los otros favoritos a la disputa del cetro serían el campeón de 2017, Santiago de Cuba, el máximo ganador de títulos del país, Villa Clara, dos de los planteles más estables de la última década, Camagüey y Ciego de Ávila.
La segunda edición de la Liga Nacional de Fútbol finalizará el 30 de junio, así que para ese entonces sabremos si los pronósticos vertidos en esta ocasión se cumplen o no. Por lo pronto que ruede el balón en las canchas de Cuba.
