
El deporte para todos es una de las conquistas del movimiento atlético cubano. Foto: Cubadebate.
Hablar de auge deportivo real en Kenya, Etiopía o Jamaica, obnubilados por el fetichismo de las estadísticas, es desafortunado: hay que arribar a la esencia de los números y realizar análisis fidedignos.
En esos territorios existen extraordinarios corredores, ¿pero dónde están sus basquetbolistas, voleibolistas, balonmanistas, esgrimistas, tiradores, pesistas, luchadores, púgiles, judocas, polistas, gimnastas…? ¿Hay clases de educación física para todos o masividad?
Los juicios hipercríticos visibles cuando no se obtiene lo programado o lo soñado, muchas veces flotando sobre una base poco objetiva, es injusta con nuestros deportistas, que han demostrado enorme calidad humana y atlética, dentro y fuera del territorio nacional, con el cerco enemigo azotándolos de manera cotidiana, directa e indirectamente.
En cuanto a lo competitivo, las siguientes estadísticas comparativas contestan a los equivocados. Cuba, con algo más de once millones de habitantes, ocupa por población el quinto lugar en América Central y el Caribe, el 12 del continente y el 82 del planeta.
Como escribió el recién fallecido historiador y periodista Enrique Montesinos, en el artículo Defender la obra del deporte (Periódico Granma, 14 de junio de 2017): “También aparece distante en listas de los territorios más ricos. Todo lo contrario, se inscribe en el renglón negativo de países bloqueados y tratados de someter por hambre y dificultades. Ahí tenemos el uno o estamos en el podio”.
Aún así llaman la atención los títulos ganados por la Isla en justas regionales: mil 749. Imagínense que el mayor rival, México, acumula mil 235, 514 menos, aunque ha asistido a tres centroamericanos más y en dos ocasiones se ha beneficiado al ser sede.
En los Juegos Panamericanos, Cuba ocupa el segundo escalón con 876 podios, solo por detrás de Estados Unidos. Le siguen Canadá (455), Brasil (329) y Argentina (295), respectivamente.
Por otra parte, en Juegos Olímpicos la Mayor de las Antillas aparece en el sitio 18 entre más de 200 países y es segundo de América con 222 medallas, repartidas en 78 de oro, 69 de plata y 75 de bronce.
El propio Montesinos añade en su texto que “solo 110 deportistas fueron olímpicos antes de 1959. Una sola mujer. Contrasta con mil 821 —479 muchachas—, lidiando después en el máximo escenario de los sueños de todo deportista”.
No es un alabardero y por ello puntualizó: “No lanzamos un salvavidas a la actuación cubana en Río. Ni a la de Toronto. Ninguna acción deficiente se justifica (…) El Inder, máximo organismo deportivo del país, es el primero en tenerlo claro. La evaluación del Alto Rendimiento en el cuatrienio arrojó apenas cuatro deportes (de 350) evaluados de Bien. De los medallistas olímpicos solo el boxeo, pues lucha y judo recibieron Regular y el atletismo Mal”.
El Comandante en Jefe nos orientó tener sentido del momento histórico y que cambiáramos todo lo que debe ser cambiado. La cultura física no está exenta de esa dialéctica visión. Como en todos los espacios, las transformaciones se deben realizar, sin prisa pero sin pausa, como señala el presidente Raúl Castro. Así será más potente nuestra sociedad.
Estoy de acuerdo con la remuneración y los contratos, además de otros innovaciones necesarias, pero hagamos lo que hagamos, no podemos caer en el campeonismo, tampoco debemos fustigar la masividad, ni soslayar los principios de nuestro proyecto social.
Fidel Castro lo dejó claro el 16 de abril de 2001. “Sin el socialismo no sería el deporte un derecho del pueblo, ni Cuba ganaría más medallas de oro per cápita en los Juegos Olímpicos que cualquier otro país (…)”, afirmó el líder histórico de la Revolución Cubana.
Ver también: Los nuevos caminos del deporte no pueden obviar la masividad (I)
