
Yipsi Moreno junto a Abdelito, su más preciada medalla. (Foto: DeporCuba)
“Los hombres deben hablar en verso a las madres, de rodillas y con un ramo de flores en la mano”. Dijo así nuestro Apóstol Nacional José Martí, y como casi siempre, razones de sobra tenía.
Una madre es única. Nadie puede igualar el cariño de esta personita que día tras día entrega protección, cariño, y muchas veces, sacrificio. Y si de sacrificio se trata, las madres deportistas merecen un paréntesis.
Constituye una decisión importante retirarse de la vida activa en el deporte, o hacer un stop para convertirse en madre, sabiendo que al regresar puede que ya no sea lo mismo. Muchas son las valientes, que en busca de su sueño, dejan atrás medallas, juegos multideportivos y hasta ponen en riesgo su calidad como atleta. Nada de esto importa si hay amor para dar.
Pero qué alegría da ver cómo se reincorpora una madre al deporte, luego de dar a luz a su hijo. Varios son los retos, la entrega se duplica y unir malas noches con días de intensos entrenamientos se puede convertir en algo habitual.
Convivir con ambas responsabilidades amerita un reconocimiento especial, por eso, rendimos hoy este merecido homenaje a todas las madres cubanas, pero en especial, a esas que dedican su tiempo al deporte, y comparten junto a este, la pasión por ser mamá.
