Mordidas terribles al movimiento deportivo cubano (Parte II y Final)

Frederich Cepeda. Foto: internet

Frederich Cepeda. Foto: internet

No ha muerto aquel espíritu injusto estadounidense que trató de evitar nuestra participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Juan 1966. Tampoco el que llevó a organizar, impulsar y financiar atentados. ¿Cómo olvidar el Crimen de Barbados?

Todas estas vilezas me hacen vibrar en la mente las frases duras de José Martí sobre Estados Unidos cuando los monopolios todavía estaban en pañales: “(…) nunca fue la de Norteamérica, ni aun en los descuidos  generosos de la juventud, aquella libertad humana y comunicativa  que echa a los pueblos por sobre montes de nieve, a redimir a un pueblo hermano, o los induce a morir en haces, sonriendo bajo la cuchilla, hasta que la especie  se pueda guiar por los caminos de la redención con la luz de la hecatombe. Del holandés mercader, del alemán egoísta y del inglés dominador se amasó con la levadura del ayuntamiento señorial, el pueblo que no vio crimen en dejar a una masa de hombres, so pretexto de la ignorancia en que la mantenían, bajo la esclavitud de los que se resistían a ser esclavos (…)”.

Desde el Triunfo de la Revolución hubo mordidas particulares al béisbol, deporte inventado por ellos, pero arraigado en la Isla como la caña, el café, la décima, el idioma… con un sabor muy propio y un amor intenso.

Nos despojaron de la sede de la Serie del Caribe de esa temporada (1960-1961) y, en la práctica, nos expulsaron del certamen. Las aspiraciones  de los Reyes del Azúcar, ases  entonces de la pequeña Serie Mundial (categoría Triple A en el 59), fueron liquidadas y el retiro de la franquicia se concretó el 8 de julio de 1960.

Tampoco permitieron la actuación de beisbolistas norteamericanos en Cuba a partir de 1960. Al contraataque fuimos y la mejor respuesta ha sido la Serie Nacional de Béisbol inaugurada en 1962. Ya van 57.

Ni siquiera se nos permite conseguir nutrientes y recuperantes en firmas estadounidenses: hay que pagar el doble a otros proveedores, unos 40 mil dólares.

En cuanto a la alimentación, el bloqueo desde su implante ha golpeado durísimo. Después del derrumbe del socialismo europeo, llevado a escala superior, los estragos han crecido significativamente. Los deportistas, urgidos de una nutrición especial, lo han sentido en sus escuelas, Centro de Formación de Atletas de Alto Rendimiento Cerro Pelado y en su propia vida.

El Comandante en Jefe expresó que cuando “el deporte se empiece a practicar desde el vientre de la madre, porque es ahí, y no piensen que exagero:  en la atención que recibe la madre, en la atención médica, en las condiciones de higiene, en la alimentación que recibe la madre, que empieza ya a formarse el atleta (…)”. La agresión agigantada venida del norte obstruye las atenciones esenciales para procrear un ser más sano de cuerpo y mente.

Los años conocidos como período especial dejaron huellas en el alma y el físico. ¿Cómo formar óptimamente en el taller donde se crea la vida, un ser fuerte y resistente? Mientras exista la canallada del imperio, repudiada por el mundo entero, la primordial forja está fustigada, más allá de que siempre sacamos la casta.

¿Y cómo tirar 90 millas o ser jonronero con una progenitora que debió inventar para alimentarse y alimentarnos?  Hay quien lo logra, pero son excepciones. Las tallas y el peso han disminuido. La posterior nutrición tampoco es la que necesitamos. Es difícil forjar campeones.

Estimo que, quizás, debe cambiarse el estilo de juego de los peloteros nuestros, basarse, sobre todo, en una forma guerrillera, al ritmo de la sabrosa música propia, como nuestros púgiles-rumberos. Más corrido y bateo, más robo de bases, la velocidad hermanada a la ofensiva, la técnica y la ciencia muy aplicadas, estudiar y llegar a conocer muy bien a los contrarios, elevada concentración y el dominio de la  estrategia y la táctica, teniendo muy en cuenta las posibilidades propias y las debilidades del rival.

Además, debemos evitar errores como el cometido en la temporada beisbolera 1991-1992 cuando se realizó el retiro masivo de peloteros “con el objetivo de dar paso a la juventud”, según plantearon los causantes del absurdo, una tremenda herida técnica y humana. Por supuesto, a lo anterior sumemos una mejor atención a la base.

El llamado de Fidel Castro, el 29 de enero de 1959, aún es válido para el béisbol —y para todas las disciplinas—, aunque adaptado dialécticamente a la etapa que vivimos, con los pies sobre la tierra, aunque lejos del fango y sin concesiones con nuestros principios. “Venimos decididos a impulsar el deporte a toda costa, llevarlo tan lejos como sea posible, pero para ello es necesario la ayuda de todos: de atletas, de dirigentes, de organismos, de periodistas deportivos”.

Ver: Mordidas terribles al movimiento deportivo cubano (Parte I)

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