Mundiales de atletismo: 1983-1991

Javier Sotomayor fue sub-campeón en la cita de 1991. Foto: internet.

Javier Sotomayor fue sub-campeón en la cita de 1991. Foto: internet.

Faltan apenas 48 horas para que comience el XV Campeonato Mundial de Atletismo, con sede en Beijing, China. Una vez más el famoso estadio Nido de Pájaro, construido para los Juegos Olímpicos de 2008, acoge un certamen de gran envergadura.

Con este trabajo la COCO inicia un acercamiento a la historia de estas lides, las más seguidas luego de las justas bajo los cinco aros y la Copa Mundial de Fútbol.

Helsinki, la génesis

El año 1983 marcó el debut del evento cumbre del Deporte Rey. Entre el 7 y el 14 de agosto la capital de Finlandia acogió a mil 804 atletas.

Para algunos historiadores del deporte no tiene explicación lógica que una disciplina tan popular y practicada en el mundo entero demorara tanto en organizar su evento cumbre.

La cifra de 191 naciones participantes en la primera edición confirmó el poder de convocatoria de la Asociación Internacional de Federación de Atletismo (IAAF).

Cuba, por su parte, llegó al podio desde la versión primigenia. El Estadio Olímpico de Helsinki vio alzarse con la medalla de plata al discóbolo Luis Mariano Delís, quien envió el implemento hasta los 67 metros y 36 centímetros. El antillano escoltó al checoslovaco Imrich Bugár (67,72), mientras otro de ese país, Gejza Valent (66,08), finalizó tercero.

Con el mencionado segundo puesto, la Mayor de las Antillas ancló decimoquinto escaño de la tabla general, dominada por la República Democrática Alemana (RDA) con 10 títulos, siete plateadas y cinco de bronce. Estados Unidos (8-9-7) y la Unión Soviética (URSS) (6-6-11) quedaron segundo y tercero, respetivamente.

Roma dio continuidad

Del 28 de agosto al 6 de septiembre de 1987 la cuna de una de las civilizaciones más importantes de la historia sirvió de sede para el II Campeonato Mundial de Atletismo.

El Estadio Olímpico de Roma, en Italia, recibió a mil 741 exponentes del campo y pista procedentes de 157 países.

La cita fue exitosa desde el punto de vista organizativo y en lo competitivo se le recuerda por el récord mundial del canadiense Ben Johnson, monarca en los 100 metros planos.

Lo que sucede es que apenas un año después Johnson dio positivo por dopaje en los Juegos Olímpicos de Seúl, Corea del Sur.

En cuanto a Cuba, nos situamos en el puesto 24 del medallero con dos preseas de bronce.

Nuevamente el discóbolo Luis Mariano Delís subió al podio, esta vez tercero con disparo de 66 metros y 2 centímetros.

El otro metal bronceado de la delegación antillana lo obtuvo el relevo masculino 4×400 metros planos, integrado por Leandro Peñalver, Agustín Pavo, Lázaro Martínez y Roberto Hernández.

La disputa por la cima entre las naciones fue más reñida, con la RDA y Estados Unidos empatadas en cantidad de coronas con diez. Los teutones finalizaron primeros con 11 medallas de plata por cuatro de los norteamericanos. La URSS ancló en la tercera posición con siete metales áureos.

Tokio, la cita de Carl Lewis y Mike Powell

La capital japonesa trasladó por primera vez el certamen fuera de Europa, algo que solo ha ocurrido en otras cuatro ediciones: Edmonton (Canadá, 2001), Osaka (Japón, 2007), Daegu (Corea del Sur, 2011) y Beijing (China, 2015).

La justa se desarrolló en el Estadio Olímpico de Tokio, del 23 de agosto al primero de septiembre de 1991, con asistencia de mil 517 atletas.

Dos colosos estadounidenses se robaron el show, Carl Lewis y Mike Powell.

Lewis se erigió como el más veloz del mundo hasta ese momento al imponer cota 9 segundos y 86 centésimas en el hectómetro, además de encabezar el relevo 4×100 de su país que igualmente batió la marca universal.

Y nadie ha llegado más lejos que Mike Powell en la historia del salto largo. Su estirón de 8 metros y 95 centímetros continúa como primado vigente 24 años después.

La Mayor de las Antillas, entretanto, clasificó en el sitial 17 con dos segundos lugares a la cuenta de dos multimedallistas en estas lides. Ana Fidelia Quirot fue subcampeona en los 800 metros planos con 1 minuto, 57 segundos y 55 centésimas, al tiempo que Javier Sotomayor también alcanzó la plata con 2,36 metros en el salto de altura.

La tercera edición significó el ascenso definitivo de Estados Unidos a la cúspide con 10 títulos, seguido por la URSS con nueve, mientras Alemania era tercera con cinco coronas.

Continuará…

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