
Foto: Archivo Radio COCO
“El deporte no debe ser el arte de unos cuantos,
sino una actitud tácita y universal de todos”.
César Vallejo
Las mercancías musculosas se embisten sobre el ring. ¡Sangre, sangre…! No paran la pelea. Los negociantes son una enorme sonrisa lo mismo en el Garden que en el Palacio de los Deportes. Asesinados Varona, Rigores, Paret, el Tigre Blanco… Hay muertos vivientes: ciegos, inválidos, puching drunk por tantos golpes recibidos.
¡Qué clase de fondista es el habanero Félix “Andarín” Carvajal! Mambí lanzado a la indigencia, compite en el maratón de los III Juegos Olímpicos, San Luis 1904, y no triunfa debido a las manzanas verdes que engulló a pocos kilómetros de la meta para aplacar el hambre: dos días sin comer porque arribó a Estados Unidos sin dinero suficiente.
¡Colitis!. Arrastrando las piernas, llega cuarto. Regresa a su casucha bajo un puente, y a correr anunciando productos, tiendas, restaurantes o en exhibiciones por migajas.
Alejandrina Herrera intenta ser esgrimista, anotar canastas… “Esa piel negra está bien para barrer, lavar o cocinar, pero no debemos manchar el florete ni el tabloncillo.” Y el funcionario siguió fumando su tabaco. Casi se lo traga cuando la artemiseña es la discóbola dorada de los Centroamericanos de 1954 y encabeza la lista de los mejores deportistas del año en su nación.
Rafael Fortún y Ángel García, compatriotas de la lanzadora, ganan galardones internacionales en las pistas a pesar de la miseria que les desgarra. Trabajadores del Ministerio de Obras Públicas los reciben con la… ¡cesantía!
¡Se acabó!
“Venimos decididos a impulsar el deporte a toda costa, llevarlo tan lejos como sea posible, pero para ello es necesario la ayuda de todos: de atletas, dirigentes, organismos, comentaristas deportivos”… Así expresó el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro el 29 de enero de 1959.
Nace el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) el 23 de febrero de 1961.Toma el batón de manos del verde olivo de la Dirección General de Deportes, estructurada desde 1959, y avanza.
Lo excepcional: Ramón Fonst, José Ramón Capablanca, Manuel Dionisio Díaz, Kid Chocolate, Martín Dihigo, Adolfo Luque… resulta salvado: florecerá.
Esencial: roto el muro que separaba a las masas de la actividad. Entran los de abajo, los pobres; los que eran más discriminados; en la primera línea: negros, mestizos, las mujeres, los guajiros, y se implanta un régimen de participación para el país.
Surge una escuela de Cultura Física que se honra al llevar el nombre de un doble as, de la libertad y del voleibol, caído frente a los alzados proimperiales: el comandante y médico Manuel “Piti” Fajardo. Ascendida en la actualidad: Universidad de las Ciencias de la Cultura Física, básica para el desarrollo científico y técnico. Emergen los planteles del ramo. Creado un bastión contra el bloqueo gringo: la Industria Deportiva.
Todo esto y más sobre una concepción correcta: la misión fundamental de la Cultura Física (educación física, deporte y recreación), es la de esculpir seres humanos corporal y espiritualmente mejores, pues medallas y récords son el subproducto de este ámbito a pesar de su hermosura y su influencia en la base, la identidad y la autoestima. La masividad es lo primario, lo más humano. El deporte es un derecho del pueblo
Más allá de las medallas
Por encima de las conquistas superiores en los certámenes múltiples y mundiales que hoy muestra Cuba, alumbran su movimiento atlético el patriotismo y la heroicidad de la delegación vencedora de la maldad de los gringos y acólitos, al defender con hechos, más allá de logros competitivos, el derecho de los pueblos a las lides del músculo en los Centroamericanos de San Juan, Puerto Rico: la mayor de las Antillas estuvo representada del 11 al 25 de junio de 1966, a pesar de duros escollos.
Eterna presencia de los Mártires de Barbados, asesinados el 6 de octubre de 1976 por terroristas al servicio del Norte revuelto y brutal: fortifican la combatividad y la inteligencia para enfrentar la fase actual, cualquier fase.
En esta esfera hay que transformar lo que urge transformar y recuperar lo indispensable, lejos del dogmatismo y con el ánimo potente para vencer los ataques enemigos. Importantísimo: el renacer de los Consejos Voluntarios Deportivos e impedir que el campeonismo y el comercialismo destrocen.
No debe confundirse profesionalismo con profesionalidad. Profesionalismo: cultivo o utilización de una actividad como medio de lucro. Lucro: ganancia o provecho que se obtiene de algo, especialmente de un negocio. Profesionalidad: calidad de profesional.
Admiremos la profesionalidad, su eficacia, el aumento de las posibilidades, y no el lucro por los negocios del profesionalismo. No es lo mismo poder dedicarse por entero al deporte de su elección porque el pueblo lo desea y lo permite, lo festeja y aplaude, que la actividad pringada en su belleza como ocurre en otras regiones.
Pasos vitales, y hay que dar más con visión dialéctica y sin alargar las pausas: la remuneración, los contratos, el quehacer en ligas extranjeras, que benefician la calidad y, además, la economía de los protagonistas a partir del justo a cada cual según su trabajo, sin dejar de representar a la nación en torneos internacionales.
Nunca caer en extremos: jamás alma de tendero u olvidar pulir -hace muchísima falta- las clases de educación física, tan importantes como las de historia y matemáticas.
Como expresó Fidel “(…) más importantes que las medallas de oro son el deporte y la educación física en sí. Es importante que no nos equivoquemos, que por buscar campeones descuidemos la práctica del deporte”.
Si uno es honesto debe apoyar este ensueño: “Soñamos con el día en que no aparezca un país europeo, muy nórdico, muy blanco y de ojos azules, cuyas competencias las realiza tanto con kenyanos, nigerianos, etíopes, o ciudadanos de otros países, como con ciudadanos cubanos que se han robado”.
