“Pirolo” y Stevenson (Parte II)

Hoy nuestro sitio web se complace el presentarles el segundo trabajo dedicado a la vida de Teófilo Stevenson, el mejor boxeador amateur de la historia, a propósito de cumplirse el pasado día 11 de junio el segundo aniversario de su fallecimiento.

Teófilo Stevenson

Teófilo Stevenson

Su historia comenzó hace décadas. Una historia que concluyó en leyenda repleta de anécdotas, hazañas, derroche de bravura y afecto por aquellos que sufrieron sus pocas derrotas y glorificaron sus cientos de éxitos. Su nombre es sinónimo de cubanía: Teófilo Stevenson, a la vez que te remite a la palabra grandeza. Porque eso fue, un GRANDE, en mayúsculas.

Dos más uno…

El cuatrienio 1976-1980 comenzó para Teófilo con su no presentación en el primer Tope Bilateral de Boxeo Cuba- Estados Unidos, realizado en Houston. La causa estuvo en no encontrarse en óptima condición deportiva. La Mayor de las Antillas ganó el match. Ángel Milián, uno de sus reconocidos adversarios, cumplió en su división.

Dentro del ámbito nacional, el propio pinareño Milián constituyó su rival más enconado. Sus peleas eran casi a muerte. Ambos daban lo  mejor de sí. Incluso, la prueba para conocer si Teófilo se encontraba en buena forma física era una pelea entre ellos. El performance favoreció al tunero, pero sus cuatro victorias, en igual salidas, fueron a pulmón. Tanto  que el vueltabajero llegó a continuar una pelea con una costilla fracturada. Sus combates se convirtieron, en aquellos momentos, en un clásico de la afición del boxeo en nuestro archipiélago.

La mirada estaba puesta en la  celebración del Segundo Campeonato Mundial de Boxeo Amateur, en Yugoslavia, 1978. Los antillanos intentarían revalidar su título de campeones por países. Mientras que el oriundo del central Delicias buscaba su segunda faja. Antes derrotaría a Jimmy Clark, en la vuelta del tope frente a los norteños celebrada en La Habana. Y se coronaría nuevamente en el Cardín.

Ya en Belgrado, los ojos estaban sobre el mulato, pues muchos pronosticaban un declive en su carrera. Al evento asistiría Igor Visotsky, quien lo había derrotado en par de ocasiones. Sin embargo, el soviético no pudo avanzar en el organigrama, y perdió la posibilidad de tomar revancha. Stevenson nunca tuvo otra oportunidad. Algo que aclaraba como una de sus deudas. El primer disgusto llegó justamente en casa al ceder durante el Cardín de 1973, en Santiago de Cuba. La segunda acaeció  en 1977, durante  el torneo europeo de Minsk.

Siguiendo con la cita planetaria, entre sus adversarios estuvieron Tommy Tubbs, de Estados Unidos, quien pronosticó que  lo vencería. Pero como hablantines anteriores, hizo del ring una pista de atletismo. El venezolano Carlos Rivera, de pobre currículo, cayó en la semifinal. Nocaut. La final, ante la última esperanza de los organizadores, Dragomir Vujkovic, concluyó antes del tiempo reglamentario por abandono de su rival. Se convertía en doble titular ecuménico. Cuba ganó por países.

En 1979, el rey de la división superior mantuvo su reinado. Uno de sus logros fue el bicampeonato panamericano, en evento multideportivo celebrado en San Juan, Puerto Rico. Además, ganó el tope Cuba- Estados Unidos, se proclamó en el Playa Girón, y en el Cinturón de Oro, Alemania. De esta manera aún estaba en condiciones de repetir la hazaña lograda por el húngaro Lazslo Papp,  quien se coronó triple campeón olímpico al ganar los Juegos  de Londres (1948), Helsinski (1952) y Melbourne, Australia (1956).

El aterrizaje, nada forzoso, de este largo período rumbo el tricampeonato llegó. Moscú, Unión Soviética, constituía la sede del torneo olímpico de 1980. Difícil por el nivel alcanzado, sobre todo, por los boxeadores locales, los países europeos y los estadounidenses. Pero al criollo poco le importó esto. No paró hasta ceñirse la corona. La final ante el soviético Pior Saev duró tres rounds, mientras que la votación fue unánime.

Teófilo Stevenson escribía con mayúsculas y letras doradas nuevamente su nombre. La tercera consecutiva, y con el aliciente de enseñar que tenía para más. Para  ese entonces la expectativa quedaría latente. Y nunca un lugar más apropiado que la próxima sede: Los Ángeles, Estados Unidos.

Continuará…

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