Hace una semana concluyó de manera oficial la edición 101 del Campeonato Nacional de Fútbol de Primera División cuando en Santa Clara se premió durante La Gala a los mejores exponentes del deporte en la isla. Tras seis meses de ajetreo, el balón dejó de rodar y a continuación les proponemos un análisis de los diez equipos implicados en el principal certamen futbolístico del país.
Resumen
De manera general la edición 101 del Nacional de Fútbol dejó buenas sensaciones en la parte competitiva con cuatro equipos peleando por el título durante todo el torneo. Sin embargo, muchos son los errores que se mantienen de un año a otro sin encontrar soluciones para mejorar el principal torneo futbolístico de Cuba.
Más allá de que su funcionamiento no fue malo, los organizadores del torneo nacional más longevo deben continuar perfeccionando el sistema de transportación para evitar los incómodos retrasos de los equipos hacia y desde la sede de los partidos, y sobretodo mejorar los diferentes canales de comunicación para que la información fluya en todas las direcciones. Cuando se ajusten todos esos detalles quizás puedan empezar a pensar cómo llevar a la afición a los estadios.
Cuestiones tan simples como el vestuario y los aditamentos de los futbolistas parecen ser asuntos tan complejos para la Comisión Nacional que los equipos participantes deben gestionarse sus indumentarias.
Por eso es habitual ver en cualquier partido del campeonato a los dos planteles rivales con camisetas del mismo color, o en el mejor de los casos con chamarretas para que el árbitro pueda diferenciar a un jugador de otro.
También es frecuente encontrar jugadores sin canilleras, implemento obligatorio en el fútbol mundial para ayudar a la protección de los futbolistas, y camisetas sin números.
El otro tema neurálgico en el fútbol cubano son sus canchas, que por más que cada año se hace un llamado a mejorar sus condiciones, y cada día se aprecia por la televisión gracias a las transmisiones del fútbol internacional cuán importante es la cancha para el espectáculo futbolístico, nuestros terrenos parecen cualquier cosa menos un campo para jugar fútbol de Primera División.

