
Equipo de la Roma celebra tras la victoria ante Barcelona. Foto: http://www.asroma.com/en
La que podía ser la “pataleta” del AS Roma en la Liga de Campeones, el canto del cisne, terminó convirtiéndose en una de las remontadas que de seguro a nadie va a olvidar en la ciudad condal en muchísimo tiempo.
El 4×1 de la ida favorable al Barcelona parecía lapidario y casi nadie imaginaba que el público se iba a erigir en un magnífico jugador número 12 el Estadio Olímpico de la capital italiana e iba a conspirar junto a ese gol de Edin Džeko en la ida para materializar el milagro. El que diga que pensó, vaticinó o siquiera soñó algo así, estaría mintiendo.
Roma tuvo en el Olímpico su coliseo, con su propio “show de gladiadores”. Otra vez el bosnio Edin Džeko subió un tanto crucial desde bien temprano, para dejar claro que la cara del conjunto giallorosso iba a ser bien diferente. Ahí comenzó el baile, y los culés, que no supieron tirar un pasillo con clase, terminaron echándole la culpa al piso.
El colegiado francés, de actuación algo polémica, se tragó la inteligencia de Luis Suárez y le permitió a Lionel Messi perder tiempo en par de ocasiones, pues a eso jugó el Barcelona: a tratar de aguantar el sofocón y mantener la precaria ventaja de dos. Pero solo con picardía no basta.
Al minuto 56, un penal, justo después de una jugada que pudo ser sancionada de igual manera. De Rossi fue el gol. La “Loba” vive. Están a uno del viraje, de lo imposible. La selección italiana sigue tocando una música inentendible para el visitante, que solo tiene que marcar uno para el jaque mate. Pero Messi no está, Suárez no se levanta del piso y los demás, amén de Andrés Iniesta y Sergi Roberto, simplemente no funcionan. Los españoles no existen en el campo.
Más allá de los 80, el zarpazo final. Manolas, de cabeza. Inalcanzable para Mark André Ter Stegen, que recién había evitado un golazo de Stephan El Shaharawy. Era el 3×0, goleada de escándalo. Y los italianos a por más. No se escondieron. Ahí, el único destello del Barcelona, nacido de un enchufe de Messi. Pero el remate, pobre, murió en las manos del arquero Allyson. Cuatro minutos se dieron de agregado, y cuatro pasaron. Sin cambios. Roma a semifinales.

el bosnio Edin Džeko subió un tanto crucial desde bien temprano. Foto: https://en.as.com/
El resultado de esta batalla de corazón y ganas contra confianza, picardía y gasto de tiempo le ha pasado entonces la cuenta al técnico culé Ernesto Valverde, que ya no saldrá más de España en lo que queda de temporada. Para ellos se acabó la aventura, castigados en medio de la soberbia de guardar cambios en base a la ventaja. Una pena con Iniesta; su desconsuelo al final le partió el corazón a más de uno.
Klopp remató a Guardiola
La imagen de Pep Guardiola, expulsado de la banca, era el vivo retrato de la impotencia del Manchester City. Todo un proyecto concebido para conquistar Europa se fue por el abismo que dibujó Jürgen Klopp y su Liverpool en la ida, estrellándose contra las rocas del fondo, multiplicándose por cero.
El que ha visto con tiempo sobrado el fútbol de Inglaterra, sabe que una ventaja de 3×0 no es nada cuando se va a defenderla a casa de un rival de una entidad semejante como los Citizens, que los remontadas existen, y que para los de Manchester no era imposible endosarle un “poker” (cuatro goles) a los Reds.
El “gol de vestuario”, a solo dos minutos de iniciado el partido y convertido por Gabriel Jesús ante la inocencia de Van Dijke presagiaba voltereta, pero en eso quedó. En parte ayudados por el arbitraje español presente, los dirigidos por Klopp aguantaron el embate y en la segunda parte del rollo de 90 minutos destruyeron a unos Sky Blues sin cabeza, corazón y huérfanos de estrategia.

El Manchester City, un proyecto concebido para conquistar Europa se fue por el abismo. Foto: https://www.elconfidencial.com/
Primero Mohamed Salah, finalizando un ataque imparable de Sadio Mané y dejándole caer un pinchazo a Ederson que solo traía el mensaje “ahora hay que marcar 4”. Luego, Ottamendi devolvería el regalo de la primera mitad. Roberto Firmino roba y al fondo de las redes. Final: Liverpool gana 2×1 el choque y el global 5×1. No importa el resto a la altura de los 70 y tantos minutos.
Liverpool avanzará invicto a semifinales. El City, con este traspié, quizás vea pasar una semana de espanto… que quien sabe si habrá terminado.
