Upper contra el humanismo (I)

Madison Square Garden. Foto: Internet

Madison Square Garden. Foto: Internet

José Martí opina al referirse a la danza del palo neozelandesa: “Los hombres de todos los países, blancos o negros, japoneses o indios, necesitan hacer algo hermoso y atrevido, algo de peligro y movimiento (…)”.

Mas critica las impurezas que los negociantes traen al riesgo, como en las competencias de andarines en el Madison neoyorquino, porque los contendientes “(…) ruedan por tierra, hinchadas las rodillas y tobillos o caen inertes como resortes rotos o masas apagadas, por unos cuantos dineros, a cuyo sonido, al rebotar sobre los mostradores de la entrada, aligeran y animan su marcha”.

Añade: son “(…) infelices, que en lucha bestial por una parte del dinero de la boletería halan hora sobre hora, legua tras legua, desencajados, expirantes (…)”.

El Madison Square Garden, circo romano de la época, albergó el boxeo pagado –su peor mácula- especialidad censurada con arte y profundidad por el Héroe Nacional cubano.

También atacó la influencia negativa de la salvajada y los elogios publicados sobre ella en la mente de las masas. El Madison no sería, ni es, la única instalación acogedora del crimen.

Estudios científicos demuestran el daño que hace este intercambio de golpes en busca de plata. Más allá de los numerosos muertos están los muertos vivos: puching drunk, inválidos, ciegos…Desgraciadamente, la categoría amateur ha servido de vitrina y peldaño para el monstruo, y en sus extremos ha causado lesiones graves y hasta fallecimientos entre los futuros gladiadores.

Para el boxeo y el movimiento deportivo hay otro andar en Cuba; aunque son perfectibles y deben estar en constante cambio para lograr mayor desarrollo cuantitativo y de calidad, a partir de que la cultura física tiene como misión esencial la forja de un ser superior en el cuerpo y el espíritu. Nunca lo comercial por encima de lo atlético y de lo humanitario.

No es casual que el profesionalismo -concepto y realización bien distintos a los de la profesionalidad, porque el fin de aquel es el lucro, ante todo, de sus organizadores– avanzara en las lides del músculo entre fines del siglo XIX y principios del XX, junto al nacimiento y el desarrollo del imperialismo.

Y los monopolios enfermaron el deporte; realmente, ¿a qué no han lesionado? Lo señaló el Atleta de la Libertad, Julio Antonio Mella: “(…) las grandes peleas de boxeo y los encuentros de fútbol o baseball pueden competir, en cuanto a potencia mercantil con cualquier negocio en una hacienda bananera o hasta en un campo de petróleo”1.

Esta corrupción, mucho más crecida actualmente, burla la ética y la deportividad: comercialización, apuestas, dopaje, instrumento para incrementar lo peor de las personas amén de separarlas de sus problemas cruciales, convertido el deporte muchas veces en el verdadero opio de los pueblos, con el significado de entretener para impedir hacer lo correcto, de distraer para separar de lo fundamental.

No son merengazos…      

Kid Chocolate comentó en una ocasión: “A pesar de todos los cuidados que existen en el boxeo olímpico, allá arriba no dan con merengue”.

Con criterio luciferino, las máximas autoridades internacionales del pugilismo amateur decidieron eliminar la cabecera en su afán de ganar realce. Y vino la llamada Serie Mundial, el aumento de los rounds a cinco, hasta una presentación ridícula, machista, “guaposa”, de espectáculo malsano.

Critiqué en comentarios y artículos publicados por Tribuna de La Habana y en ponencias para diversos seminarios estas transformaciones corruptas y corruptoras.

Expresé que iban: “(…) Hacia el show de nocaut y sangre mayores, robustecedor de lo que posee de salvaje el ser humano, propio del pugilismo profesional y no del olimpico.

“Y en las mentes de no pocos funcionarios negociantes que quieren acercar -y aun fundir- estos dos caminos muy distintos, están aumentar los rounds, el tiempo de pelea, usar guantes más pequeños y el vendaje de las manos tipo pro para que los golpes laceren de verdad”.

Se dio lo que predije: instaurado el Proboxing, pleitos a ocho rounds, principiado el 18 de junio de 2015. Primer cubano ganador de un encuentro en esa innovación: Arisnoide Despaigne por unanimidad. Sigue hinchándose el Moloc semipro.

Para barbarie suprema, la organización del boxeo tarifado ha impuesto su potencia y los tira golpes profesionales podrán asistir a los Juegos Olímpicos y ya hay programada una eliminatoria para el certamen de Río de Janeiro.

Citas bibliográficas:

1 En: Edición 86 de El Machete (México), 29 de octubre de 1927, con el seudónimo de Cuauhtémoc Zapata.

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