
La cubana Yarisley Silva ganó su segundo título mundial, pero su primero al aire libre. (Foto: trabajadores.cu)
Nervios en la redacción deportiva de la COCO… una transmisión completamente ajena a lo que sucedía en la prueba de la garrocha del Campeonato Mundial de Atletismo de Beijing… según el sitio del evento la cubana Yarisley Silva había fallado en par de ocasiones sobre los 4.70; pero todo ello era parte de un “montaje” teatral para que la discusión de la medalla de oro se quedara prendida para la eternidad en la memoria del pueblo de la Mayor de las Antillas.
La pinareña conseguía en su tercer intento colarse entre las siete competidoras que buscarían el 4.80, pero ya partía con desventaja. Sus grandes rivales de los últimos tiempos: la norteamericana Jennifer Suhr; la brasileña Fabiana Murer; y la griega Nicoleta Kyriakopoulou llevaban mejor competencia.
Para complicar un poco más las cosas, la helénica consiguió el 4.80 en su primer salto sobre esta altura; y Silva, al igual que Murer la imitaban, pero al segundo intento. La estadounidense no podía mantener el pulso y esto ya le garantizaba a las restantes las medallas. Pero todavía quedaban emociones por vivir.
Haciendo alarde de su excelente estado de forma tanto Yarisley como Murer rebasan la varilla a 4.85 en su primer salto, sacando incluso un poco de margen para el suspenso. Kyriakopoulou no consigue la altura a la primera y decide arriesgarlo todo cinco centímetros más arriba.
Con todo el escenario preparado para un final épico, las tres finalmente se dan cuenta de lo difícil que resulta la prueba y una tras otra sienten como sus esperanzas caen, al mismo tiempo que sus cuerpos y la casi inalcanzable barra de metal. Pero la cubana no es mujer que tema a la competencia o a lo elevado que esté el objetivo, y como se ha vuelto ya costumbre en ella sacó garra para conquistar el cielo y ganar de esta forma su primer título mundial al aire libre.
Esta es la segunda medalla de oro de la delegación cubana, pues se suma a la ya conseguida por la discóbola Denia Caballero.
