Agroindustria azucarera cubana, dulce; pero agria realidad

Para la zafra que se inicia, se aspiran a mayores niveles de eficiencia, para lograr una contienda 18 por ciento superior a la etapa precedente. (Foto: sierramaestra.cu)

Para la zafra que se inicia, se aspira a mayores niveles de eficiencia, para lograr una contienda 18 por ciento superior a la etapa precedente. (Foto: sierramaestra.cu)

Comentar sobre la agroindustria azucarera cubana, se hace imprescindible, máxime cuando este 20 de noviembre de 2013 se inicia la zafra por el Central Manuel Fajardo, del municipio Quivicán, en la provincia Mayabaque -al sur de la capital-. Desde ahora hasta inicios de 2014 comenzarán la molienda 49 fábricas de azúcar, de las 56 existentes actualmente en el país, que están regenteadas por el grupo AZCUBA, sucesor del extinto ministerio del Azúcar.

Nuestra agroindustria es dulce, gracias al producto que sale de sus fábricas; pero su realidad resulta agria, aunque se trate de nuestro vino, parafraseando a nuestro Héroe Nacional José Martí y Pérez. En el año 2002, cuando se produce el redimensionamiento de ese sector, en Cuba había 150 centrales; pero se impuso la urgencia y la necesidad de reducir costos fijos ante la creciente reducción de los precios del azúcar en el mercado internacional, donde la libra del endulzante se cotizaba entonces entre cuatro y cinco centavos de dólar.

Para la zafra que se inicia, se aspira a mayores niveles de eficiencia, para lograr una contienda 18 por ciento superior a la etapa precedente, cundo se incumplió en un 11 por ciento el plan previsto, al dejar de producir 192 mil toneladas de azúcar, a causa de afectaciones en la eficiencia agroindustrial. Lo cierto es que en la zafra azucarera más reciente no se llegó al aumento del 20 por ciento de la producción de azúcar con respecto a la contienda anterior.

El rendimiento de toneladas de azúcar por hectárea se mantiene en Cuba en niveles muy bajos. En indicadores correspondientes al año 2009, la Isla reportaba 34 toneladas de azúcar por hectárea de caña sembrada, muy inferior a los principales productores de la gramínea, como Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Haití, Venezuela, y República Dominicana, entre otros. Actualmente, ese indicador se ubica en Cuba en 32 toneladas de caña por hectárea, aunque aspira a un rendimiento superior a los 60.

No por gusto en los recorridos previos realizados antes del inicio de la zafra azucarera que se inicia, las autoridades cubanas hacen énfasis en los rendimientos cañeros, sin desconocer la necesidad y urgencia de acometer inversiones, para impulsar el crecimiento y el desarrollo de la agroindustria azucarera cubana, con visibles síntomas de descapitalización, lo cual pasa hoy una indeseable factura, con cierto sabor agridulce, a la economía nacional, y por ende al consumo y las condiciones de vida y de trabajo de quienes laboran en ese sector, que sigue siendo estratégico para la Isla.

Hay que hacer hasta lo indecible, para aprovechar la tendencia creciente del incremento del precio del azúcar en el mercado internacional, donde la libra se paga actualmente entre 18 y 19 centavos de dólar. Además de esa buena oportunidad, expertos consideran en cerca de dos mil millones de dólares, los ingresos brutos que la Isla pudiera captar, gracias a las potencialidades de la agroindustria azucarera, y serían superiores al níquel y otros rubros.

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