
La presidenta de esa nación suramericana, Cristina Fernández de Kirchner, ha reiterado públicamente la presencia de actos ilegales procedentes de fallos judiciales de las cortes de Estados Unidos . Foto: derechoaldelirioradio.wordpress.com
Argentina vive hoy momentos de presiones imperiales por parte de cortes estadounidenses que le reclaman adeudos soberanos.
La presidenta de esa nación suramericana, Cristina Fernández de Kirchner, ha reiterado públicamente la presencia de actos ilegales procedentes de fallos judiciales de las cortes de Estados Unidos en el caso de la deuda pública del país austral con bancos de New York.
La demanda refiere también el uso de principios básicos en las relaciones entre Estados democráticos y civilizados, donde las presiones políticas, económicas, el chantaje y la especulación financiera no tienen cabida.
Argentina nunca ha esquivado la responsabilidad contraída por el país durante la dictadura militar de las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, cuando fueron utilizados bonos de bancos neoyorquinos para remediar el desbalance financiero de ese entonces. Todo lo contrario, ha aceptado su responsabilidad conforme a las funciones judiciales internacionales.
El gobierno estadounidense solo debe aceptar la intervención de la Corte Internacional de Justicia en el intento de esclarecer la reestructuración de la deuda.
Un solo hombre, el juez Thomas Griesa y un pequeño grupo de bonistas no reestructurados, se alzan como ejemplos clásicos de la “democracia” imperial, cuando por encima de derechos soberanos, de las políticas de bien público del Estado argentino y de su capacidad de pago de la deuda, se lanzan como buitres para estrangular la economía de un país que vive hoy momentos felices.
Los actos legales seguidos por Argentina en el país norteño para intentar la negociación del pago de la deuda sobre bases justas, han fracasado.
La diferencia entre ambos países puede agudizarse si se desconoce la competencia de la Corte Internacional de Justicia y si se obvia la solución pacífica del conflicto.
Quizá sea mejor oída por los buitres del poder, esa misma demanda si viniera de parte de la difunta dictadura cívico-militar de antaño, que la voz del pueblo argentino que hoy, junto a su presidenta, construye un mundo de esperanzas.

