Cambio en el presente para riqueza futura

El otorgamiento de más de 218 mil 400 créditos a personas naturales, por un monto superior a los 1 773 millones de pesos, corrobora la oportuna decisión de acceder a una de las más antiguas formas de cambio que actúa, según los economistas, en el tiempo más que en el espacio. (Foto: fanalcubano.blogspot.com)

El otorgamiento de más de 218 mil 400 créditos a personas naturales, por un monto superior a los 1 773 millones de pesos, corrobora la oportuna decisión de acceder a una de las más antiguas formas de cambio que actúa, según los economistas, en el tiempo más que en el espacio. (Foto: fanalcubano.blogspot.com)

El año 2014 avanza en el tiempo, mientras el proceso de transformaciones socioeconómicas en Cuba aún requiere de cambios en la mentalidad, para que de igual manera las leyes surtan el efecto deseado, como en cualquier parte del mundo.

Y es que desde la aprobación de los lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, la actualización del nuevo modelo económico en la Isla, trae aparejado cierto aturdimiento, luego de más de medio siglo de acomodamiento, en el cual la mayoría de los cubanos esperaba garantizar su vida, como un apéndice o carga al Estado.

El documento base del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, precisa cómo implementar algunas medidas para aligerar la carga del gobierno en el manejo de la economía, fundamentalmente en los servicios; más adelante incorpora otras que desean garantizar el principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.

Pero lo cierto es que sólo el tiempo, la paciente labor de aprendizaje y la firmeza de no ceder ante la tentación de las sociedades de consumo, obliga a asumir una actitud reflexiva de cómo, cuándo y por qué es necesario confiar en esos cambios, bien pensados por las autoridades gubernamentales para mantener el imperativo ideológico de no desamparar a nadie, y resistiendo la actual crisis estructural sistémica imperante en el mundo.

Por ello no deben desestimarse, por ejemplo, las facilidades crediticias del Banco Central de Cuba (BCC), iniciadas con la aprobación de la Resolución No.88 de octubre pasado y publicada por la Gaceta Oficial Extraordinaria No.66 del 24 de diciembre último, para incentivar los financiamientos a las disímiles actividades de los llamados  trabajadores por cuenta propia y otras formas de gestión no estatal.

El otorgamiento de más de 218 mil 400 créditos a personas naturales, por un monto superior a los 1 773 millones de pesos, corrobora la oportuna decisión de acceder a una de las más antiguas formas de cambio que actúa, según los economistas, en el tiempo más que en el espacio.

Sin embargo, las cifras suministradas durante la Segunda Sesión Ordinaria de la Asamblea Nacional y en la Reunión Ampliada del Consejo de Ministros, refieren también que la mayoría de ese financiamiento tiene como fin las acciones constructivas en las viviendas, pues son pocos los trabajadores de otras formas de gestión no estatal, motivados por la oferta del BCC.

Cabe precisar que el crédito en la vida económica y financiera, implica tener confianza en la capacidad individual o colectiva de cumplir, de acuerdo a las posibilidades reales de quien recibe el préstamo, su voluntad y solvencia, por lo que se refiere al cumplimiento de una obligación contraída. Lo anterior, no excluye la audaz visión de acceder a un cambio en el presente para la riqueza futura.

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