Crecimiento de economía cubana y la necesidad de imponerse mayores retos

El crecimiento de la economía cubana, desde el 2008 hasta el 2012, reporta índices muy por debajo del cuatro coma cuatro por ciento, rango promedio anual concebido en la llamada actualización del modelo económico-social -una suerte de reforma económica contenida en 313 Lineamientos aprobados en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC)-, según proyecciones hasta el 2016.

De acuerdo al Panorama Económico Social, correspondiente al 2012, emitido por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), se sitúa el reporte de crecimiento en dicho período fiscal en un tres por ciento, a pesar de que en diciembre del propio año 2012 en la Asamblea Nacional del Poder Popular -máximo órgano legislativo de la Isla- se pronosticó una décima por encima de esta última cifra; también menor en cuatro décimas al índice planificado inicialmente.

Lo cierto es que en los últimos cuatro años, Cuba no llega a los índices de crecimiento planificados. Sectores claves en el incremento del Producto Interno Bruto (PIB), como la construcción; la industria manufacturera; transporte y comunicaciones, entre otros, tropiezan con no pocas incoherencias que impiden un buen desempeño económico. Entre estas últimas figuran una mala contratación; diversas indisciplinas económico-financieras y de otra índole; así como inversiones no ejecutadas por una deficiente planificación y problemas organizativos, cuando estas últimas generan empleo e infraestructura, tan necesarios para el crecimiento económico del país.

En un sector tan priorizado como la agricultura -aunque no es de los que más aporta al PIB-, encargado de garantizar la seguridad y soberanía alimentarias, decreció en el 2012, y ya sabemos lo que ello significa en una nación que anualmente importa entre mil 500 y dos mil millones de dólares en alimentos, con un saldo negativo en su balanza comercial y de pago, lo cual agudiza su precaria situación financiera, caracterizada por escasez de divisa. Además, dicho sector puede generar cadenas productivas con otras ramas de la economía nacional.

Cuba está urgida de alcanzar un crecimiento económico superior a los que reportó hasta ahora. Expertos consideran que debe estar en tasas no menores al seis por ciento. El doctor en Ciencias Juan Triana Cordoví, Investigador Titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana, al comentar sobre el tema, durante un panel celebrado en La Habana, expresó que “durante mucho tiempo en Cuba se esparció la idea de que era posible el desarrollo sin el crecimiento económico. Hoy parece que la vida ha demostrado -si somos marxistas y materialistas dialécticos- que no es posible alcanzar el desarrollo sin el crecimiento”.

El especialista argumentó además que “los países que han sido exitosos (eso está documentado, hay pruebas de la realidad) en este esfuerzo de desarrollo han logrado tasas de crecimiento mayores siempre del seis por ciento durante períodos de 20 0 25 años. Ahí hay un grupo de 18 países que lo han hecho y han pasado de un status de países muy pobres a países emergentes en desarrollo”.

Para remontar la cuesta del crecimiento, resulta imprescindible para Cuba recapitalizar la obsoleta y estancada planta industrial; incrementar los niveles actuales de Inversión Extranjera Directa (IED); diversificar la cartera de Servicios Técnicos Profesionales que exporta, y su destino, pues se trata de su principal fuente de ingreso en divisa, seguida del turismo, tampoco ajeno a cambios sustanciales que lo hagan más competitivo; disminuir la factura millonaria de alimentos que importa; e incentivar el ahorro, para reducir su actual factura energética, incrementando, además, el empleo de energía renovable.

Para graficar lo expresado:

estadística

 

 

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