Cuba: actualizar la planificación

Entrega de tierras en usufructo. Foto: Oscar Alfonso Sosa/AIN

Entrega de tierras en usufructo. Foto: Oscar Alfonso Sosa/AIN

                                                         La planificación “es ante todo equilibrio macroeconómico y proyección de desarrollo”1                                         
                                                                                                  Marino Murillo Jorge

La planificación en Cuba, sin dejarle de reconocer logros y aciertos, durante más de 50 años de búsqueda de un modelo económico socialista, ajustado a su realidad de país subdesarrollado, ha estado sujeta a sistemas de dirección verticalistas, con visibles rasgos de voluntarismo, acompañados en no pocas ocasiones de un espíritu dogmático y carente de la necesaria flexibilidad. La opción más recurrente ha sido la administración de crisis.

Cuba vive actualmente un proceso de actualización de su modelo económico-social, iniciado en el año 2008 con la entrega de tierras en usufructo y refrendado en abril de 2011, durante el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, con la aprobación de 313 Lineamientos de la política económico-social.

En dicha hoja de ruta hacia la prosperidad y sostenibilidad del proyecto cubano, ha quedado explícito que la existencia de la planificación socialista, no significa que esta última deje de tener “en cuenta las tendencias del mercado”.

Las nocivas prácticas y tendencias negativas precedentes, hizo que progresara un pensamiento modular, el cual determinó que la distribución de bienes de uso y consumo se hiciera desde “arriba”, a través de cuotas predeterminadas, incluidas en un plan que respondía a una supuesta planificación, que se expresaba en los llamados balances.

Así las cosas, los alimentos, la ropa, el calzado, los equipos electrodomésticos y otros bienes de uso y consumo, se distribuían, de forma racionada, por una libreta de abastecimiento, con sus respectivos cupones, entregada previamente a cada uno de los núcleos familiares, les hiciera falta o no, lo cual contribuyó a prácticas especulativas en ciertos segmentos poblacionales.

Durante años se procedió de esta forma, hasta la llegada de la crisis económica de los años 90 –Período Especial-, la cual obligó a las autoridades cubanas a aplicar un grupo de medidas, que en no pocos casos reforzaron el sistema modular de distribución, al tiempo que el extendido mercado negro imperante entonces, introdujo relaciones monetario-mercantiles sumergidas, las cuales se abrieron espacio, de forma paralela, al complejo entramado económico y social de aquellos momentos.

El referido pensamiento modular se hizo también presente en la manera de asignar recursos económicos y financieros, e incluso, humanos, a la esfera empresarial y el sistema presupuestado, donde se establecieron, igualmente, sistemas de trabajo caracterizados por el contingentismo. Tal proceder, en nombre de la planificación, lejos de fomentar buenas prácticas en materia de racionalidad y ahorro entre las personas naturales y jurídicas, generó dilapidación, derroche y desvíos de recursos.

Como han dicho las máximas autoridades del país es necesario e imprescindible pasar de los mecanismos directos de asignación y control de recursos a una mayor utilización de mecanismos financieros, crediticios, cambiarios y fiscales.

Por otra parte, una errónea política económica de constreñir el consumo e incrementar la acumulación propició un desfasamiento entre la oferta y la demanda, lo cual se manifiesta hoy en un consumismo desmedido por parte de diferentes segmentos poblacionales, un tema para ser objeto de estudio por la sociología y otras ciencias humanísticas.

Esto último ha resultado un boomerang, pues el salario hoy no se corresponde con la potencial demanda solvente, y la búsqueda de un “equilibrio” en ese sentido por parte de los propios ciudadanos, para satisfacer ese consumo creciente, hace que estos “abran agujeros” en las cadenas estatales de producción de bienes y servicios, con el propósito de incrementar sus ingresos. Un asunto que, por momentos, parece tornarse insolvente para las autoridades cubanas.

Las reformas económicas en curso han puesto de manifiesto la fragilidad existente entre la oferta y la demanda. Resulta evidente como la planificación desatiende al llamado consumidor, y se realiza, de forma similar, a otros tiempos.

Los expertos en planificación jamás podrán sustituir al consumidor, y por más que se empeñen en hacer bien su trabajo, ocurrirá lo siguiente: se planifica y se fabrica, lo que nadie necesita, o no se planifica, pero se fabrica; mientras que lo necesario para todo el mundo, no se planifica ni se fabrica o se planifica pero, desgraciadamente, no se produce.

Perfeccionar la planificación presupuestaria, no puede ser una consigna

Foto: Tribuna de La Habana

Foto: Tribuna de La Habana

La Habana posee, por mucho, el mayor presupuesto con respecto a la cifra global del país. La Dirección Provincial de Educación absorbe una cifra millonaria de tres dígitos, solo superada por Salud Pública. Al cierre del primer cuatrimestre de 2015, las unidades presupuestadas de Educación en los municipios Playa, Plaza de la Revolución, Habana Vieja, San Miguel del Padrón, Cerro y Boyeros presentaban inejecuciones del presupuesto.

A propósito de esto último, la Comisión Permanente de Educación, Cultura y Deportes de la Asamblea Provincial del Poder Popular “considera que se debe perfeccionar la planificación presupuestaria hasta nivel de mayor detalle y elevar el control de la ejecución del gasto a fin de que no se incurran en ejecuciones innecesarias hasta el nivel de los Consejos de la Administración Municipal”2.

La inejecución del presupuesto, amén de una mala planificación, ampara y justifica, la mala gestión de los directivos. No se avanza más en el orden económico y social, no porque falten recursos y presupuesto, sino porque estos últimos no se administran, eficaz y eficientemente.

No pocas veces se han reportado utilidades por parte de una entidad, a costa de la no ejecución del presupuesto. Una factura indeseada para la economía y la sociedad en su conjunto.

De ahí que el llamado a perfeccionar la planificación presupuestaria, no puede ni debe ser una consigna de ocasión, propia para discursos en escenarios donde se realizan económicos.

Planificar utilidades teniendo pérdidas, ¡no me parece!

Durante años no pocas empresas cubanas con pérdidas han viajado en “coches de primera clase”, e incluso, el propio Estado le ha concedido “el boleto”, subsidiándole o cubriéndole tales pérdidas. Son realidades.

Pero la política económico y social (Lineamientos) aprobada en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), se propuso poner freno a esa nociva práctica, pues “las empresas estatales o cooperativas que muestren sostenidamente en sus balances financieros pérdidas… serán sometidas a un proceso de liquidación o se podrán transformar en otras formas de gestión no estatal, cumpliendo con lo que se establezca al respecto”.

Sin embargo, en la sesión de julio de 2015, del parlamento cubano se conoció que “123 empresas que planificaron utilidades y obtuvieron pérdidas por 829 millones de pesos”3, cifra similar al presupuesto del sector de la Salud Pública en La Habana. De dichas entidades, 41 pertenecen al Ministerio de la Agricultura y cinco al Grupo Empresarial AZCUBA, sectores claves en la producción de alimentos.

¿Cómo planificar utilidades, teniendo pérdidas? No me parece que ello obedezca a una planificación correcta, adecuada, pues “al cierre del primer trimestre del 2015 reportaron pérdidas 65 empresas, de las cuales 34 habían planificado utilidades, incluyendo ocho en perfeccionamiento”4 empresarial.

Si como plantean las máximas autoridades económicas del país, la planificación “es ante todo equilibrio macroeconómico y proyección de desarrollo”. Si ello es así, las citadas empresas -y quizás otras no hechas públicas- están comprometiendo e hipotecando el desarrollo.

A lo anterior se suma el hecho de que “las cadenas de impago -por ejemplo-, una de las consecuencias más comunes de la inadecuada planificación y contratación, continúan siendo uno de los temas pendientes en el país”5.

En ese sentido, el Ministerio de la Agricultura, vital en la producción de alimentos, poseía, al cierre de septiembre de 2013, “238 millones de pesos en cuentas por cobrar vencidas y otros 349 en cuentas por pagar”6, según datos ofrecidos en la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento cubano, durante las sesiones celebradas en diciembre de 2013.

Tales situaciones ocurren a contrapelo de lo estipulado en la letra de la política económico y social en curso: “el sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía nacional”.

Planificar con ciencia

Trabajadores por cuenta propia en Cuba. Foto: Cubahora

Trabajadores por cuenta propia en Cuba. Foto: Cubahora

Si Cuba aspira a una relación armónica entre la planificación y el mercado, deberá tener muy en cuenta que “sería un error actuar a espaldas de este”7 último, y que resulta imprescindible “abandonar resueltamente los métodos administrativos de conducción de la economía”8.

En ese empeño por actualizar y modernizar la economía cubana, acoplándola a las exigencias de un mundo cada vez más multipolar y competitivo, es preciso “regirse sobre bases más científicas, en aras de proporcionar los ritmos de crecimientos necesarios para el desarrollo de la nación”9.

La Isla aspira, aun cuando el calado de los cambios conduzca a ciertas inequidades, a “garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo y construir una sociedad socialista, sustentable y próspera”10.

Para que este último propósito deje de ser una línea de deseo, “la planificación debe ser el sistema neuronal de la economía y la sociedad”11, tal como expresó en La Habana Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión para América Latina y el Caribe (Cepal), al intervenir en la jornada inaugural del Seminario Quincuagésimo Aniversario del Primer Plan de la Economía en Cuba.

Desaprender de lo aprendido

Pudiera parecer una verdad de Perogrullo, decir que no son pocos los retos de Cuba, para hacer coexistir la planificación con el mercado, de forma exitosa.

Un experto considera: “hay que desaprender mucho de lo que aprendimos (por ejemplo esa identidad entre planificación y centralización)”12.

Se trata de un asunto central para evitar los llamados bandazos o botadura del sofá. Ante lo cual, el especialista advierte: “pero igual hay que cuidar de ir al otro extremo (la planificación es innecesaria) o sucumbir a supuestas verdades jamás demostradas (el mercado es la mejor solución para todo)”13.

En ese necesario e imprescindible proceso de aprendizaje, la Isla requiere ir hacia una planificación más aplanada, la cual permita que esta última se fortalezca en los municipios, con el propósito de que las iniciativas locales apalanquen el desarrollo socioeconómico y la solución de los múltiples problemas que enfrentan los territorios.

Es preciso reforzar la planificación, desde la perspectiva local, a punto de partida de que existen grandes diferencias entre las localidades y territorios, lo cual explica, en cierta medida, las causas del por qué no se han logrado reducir las brechas económicas y sociales, causa del creciente incremento de los flujos migratorios hacia el interior y exterior de la Isla.

La planificación socialista tiene que estar en función del crecimiento macroeconómico, y su gran súper objetivo debe estar dirigido a alcanzar el desarrollo suficiente, el cual permita a los ciudadanos satisfacer un grupo de necesidades perentorias, mediante la aplicación de mecanismos redistributivos de la riqueza -por ejemplo, mediante políticas fiscales-, amén de la solvencia económica de cada individuo, lo cual incidirá, obviamente, en una mayor o menor demanda en el mercado, y por ende, en el nivel de consumo del sujeto social.

Planificar, sin pensamiento modular

Cuba está de regreso de aplicar las llamadas estrategias de planificación, nada prospectivas e integrales, más bien signadas por las urgencias y las coyunturas, y sobre todo por la existencia de un pensamiento modular, como explicamos anteriormente.

El plan se torna rígido y deviene no pocas veces en camisa de fuerza. Al respecto, un medio de prensa nacional, el cual abordó la recurrente violación e incumplimiento del contrato económico, llamaba a “planificar con todos los argumentos y previsión de contingencias sobre la mesa, cerrándole el cerco a la espontaneidad excesiva, pero al mismo tiempo y sin que suene a paradoja, hacer también que la clásica rigidez de ciertos planes pierda de vista, que la realidad es mucho más rica que el análisis nacido de un puñado de reuniones en una entidad para “hacer el plan” o firmar un contrato. Tal posición condenaría a muerte a este último, incluso antes de su parto”14.

Al parafrasear las siguientes consideraciones del doctor en Ciencias Económicas Julio Carranza, estas pudieran asumirse como epílogo de las opiniones hasta aquí vertidas, pues dicho profesional considera que la planificación debe adquirir un nuevo contenido, compatible con los altos niveles de descentralización que la actual economía requiere, por lo cual debe acentuar su carácter de planificación estratégica e indirecta, manteniendo su carácter directivo solamente para empresas e inversiones de máxima prioridad e impacto estratégico en el desarrollo del país.

Notas bibliográficas:

1 Granma; La Habana; p.2; 16 de julio de 2015. La planificación es equilibrio económico y proyección de desarrollo.
2 Documentos para la Décima Sesión Ordinaria del Onceno Período de Mandato de la Asamblea Provincial del Poder Popular La Habana; 4 de julio de 2015; p.4.
3 Granma; La Habana; p.5; 16 de julio de 2015. Es imprescindible hacer sostenible la economía.
4 Trabajadores; La Habana; p.6; 13 de julio de 2015. Asuntos medulares a debate.
5 Granma; La Habana; p.8; 26 de diciembre de 2013. La hora crucial de la planificación.
6 Ibídem
7 Opciones; La Habana; p.2; 15 al 21 marzo 2015. El mercado es vital en la planificación económica.
8 Ibídem
9 Ibídem
10 Granma; La Habana; p.2; 15 de febrero de 2013. Destacan papel de la planificación para el crecimiento económico.
11 Juventud Rebelde; La Habana; p.8; 15 de febrero de 2013. Planificación, sistema neuronal de la economía y la sociedad.
12 Miradas a la economía cubana. El proceso de actualización; Editorial Caminos; La Habana, 2012; p.21
13 Ibídem
14 Granma; La Habana; p.5; 31 de agosto de 2015.

Bibliografía consultada:

– Intervención en el Seminario por el Quincuagésimo Aniversario del Primer Plan de la Economía en Cuba. Marino Murillo Jorge, Vicepresidente del Consejo de Ministros de la República de Cuba y Presidente de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos. 14 de febrero de 2013.

– Economía y Desarrollo; Revista de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana. No 1; Enero-Junio 2014; p. 6-11.

-Archivo personal del autor

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