La aparición cada vez más de diferentes modelos de gestión en Cuba constituye una realidad incuestionable. Pero la competencia entre estos requiere ser estimulada por todas las vías posibles, desde la institucionalidad, lo cual hoy está muy lejos de ser así.
En fecha reciente, el diario nacional Juventud Rebelde desplegó el siguiente titular: Amplía turismo relaciones con el trabajo por cuenta propia, cuyo número de emprendedores asciende a más de 460 mil.
Se trata de que el Ministerio de Turismo (Mintur) emitió “una actualización de la Resolución Número 29 de 2015, que amplía las actividades” entre el sector privado y el sistema del turismo. Este último puede “establecer relaciones contractuales y pagarles en pesos convertibles (CUC)” al primero.
La normativa “ratifica que las cooperativas no agropecuarias (urbanas) también pueden recibir pagos en CUC por la prestación de servicios y la venta de producciones a estas entidades del Mintur”.
Poner en igualdad de condiciones a los diferentes modelos de gestión, resulta imprescindible para propiciar la competencia entre estos. De ahí que el Mintur establezca como principios el “garantizar la obtención de un servicio o producto con la calidad requerida, cuyas condiciones económicas, comerciales o de otro tipo sean superiores a las ofertadas por entidades estatales o sociedades mercantiles ciento por ciento cubanas”.
A 40 – deberían ser muchas más- asciende el número de actividades para contratar a trabajadores por cuenta propia por parte del Mintur. Entre estas figuran los “arrendadores de vivienda, habitaciones y espacios que sean parte integrante de la vivienda”.
A propósito de esto último, sería oportuno acotar que en Cuba los privados cuentan con un número de habitaciones equivalente a 35 veces de las que dispone el Hotel Habana Libre, instalación con categoría cuatro estrellas, perteneciente a la cadena estatal Gran Caribe. A ello se suma la apertura de más de dos mil restaurantes por los emprendedores.
Si bien el modelo de gestión cubano “reconoce y promueve, además de la empresa estatal socialista, que es la forma principal en la economía nacional”, y la misma coexista con otras formas de propiedad, expertos consideran que “para que todas estas nuevas formas puedan contribuir a elevar la eficiencia se necesitan las instituciones adecuadas, la competencia, como una de ellos y las asociadas a la regulación de la competencia”.
Cuba está inmersa en un proceso de reformas económicas, refrendado por el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba(PCC), celebrado en abril de 2011, y en el cual las relaciones monetarias y mercantiles son cada vez más crecientes y las mismas requieren de la competencia, para estimular los resortes que dinamicen su modelo económico.

