
Salvador Valdés Mesa (primero a la derecha): “El pensamiento económico no le debe faltar al dirigente sindical”. Foto: Lázaro Pérez Barcelona (archivo)
De acuerdo al comportamiento del pleno del Comité Nacional del Sindicato de los Trabajadores Azucareros (CNSTA), las próximas zafras irán ganando en estabilidad productiva y eficiencia.
La producción de azúcar, junto a la rama tabacalera son dos de los sectores de más arraigo político y económico del universo sindical cubano; por ello el espacio ganado en la conciencia de los trabajadores y en la economía de la nación, luego de varios siglos de bregar, son factores de mucha fuerza para preservar, tanto el sentido de pertenencia de los azucareros como los volúmenes de producción que sean capaces de enfrentar los actuales centrales azucareros.
Sobre estas bases se construyeron las más de 15 intervenciones procedentes de los miembros del CNSTA que hicieron uso de la palabra y de las apenas cuatro de los integrantes de la presidencia, sin contar, por supuesto, las veces que José Antonio Pérez Pérez intervino en su papel de secretario general de esa organización gremial.
Una reunión, por ella misma, no será la que resuelva los problemas subjetivos y objetivos presentes en cada campaña, pero los 43 miembros del Comité Nacional, presentes en la cita, dirigentes sindicales que se desempeñan en los niveles superior, medio y de base, incluyendo centrales azucareros y Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), mostraron carácter a la hora de aprobar el informe central y eso sí cuenta para asumir predicciones.
El documento enfocó de modo crítico el conjunto de tareas del movimiento sindical, dirigidas a representar, unir y organizar a los trabajadores en el empeño de trabajar con la disciplina laboral, tecnológica, económica y social válidas para alcanzar el funcionamiento sindical integral.
Por ello la aprobación unánime del informe fue una señal de toma de conciencia en la dirección de cambiar lo que deba ser cambiado para preservar la historia del sector y su fortaleza en la economía nacional.
Y si se le suman las reflexiones aportadas por el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Salvador Valdés Mesa, también vicepresidente del Consejo de Estado, en las que recordó la tradición y significado político y económico de este sindicato, entonces solo se puede esperar que al margen de las inclemencias del tiempo, cada zafra azucarera venidera será más eficiente que su antecesora.
Dijo el dirigente político que el papel del sindicato es el de organizar, representar y movilizar a los trabajadores. Y señaló a renglón seguido que para representar a los trabajadores se necesita de conocimientos, de preparación; se necesita dominar las políticas y para ello hay que estar informado; de lo contrario no es posible ser eficaz en la labor sindical.
Agregó que el pensamiento económico es como una asignatura pendiente de aprobar en el sector. Cada acción sindical o administrativa tiene un costo, tanto económico como político, y es oficio del dirigente sindical evaluar el precio de cada acción y saber discernir cual es la más ventajosa a la hora de tomar o respaldar una decisión.
No faltó en las reflexiones de Valdés Mesa el análisis comparativo. Llamó a detenerse a analizar cómo dentro de un mismo país, con igualdad de condiciones, en una provincia como la de Villa Clara la zafra actual resultó satisfactoria y en otra como la de Camagüey no fue lo mismo, “entonces habrá que preguntarse como unos pueden y otros no”, afirmó.
Recordó el miembro del Buró Político las palabras dichas por el general de ejército, Raúl Castro Ruz, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, cuando en la clausura de la primera conferencia del PCC indicara trabajar con orden, disciplina y exigencia.
Valdés Mesa apuntó que el papel del hombre es determinante, que al hombre hay que oírlo, diga lo que diga, para saber como piensa y como, en consecuencia, se debe conducir el trabajo político e ideológico.
También afirmó que el socialismo se construye con la empresa estatal socialista, que es la base de nuestra economía, sin negar el papel y los derechos de las nuevas formas de gestión económica que tienen y tendrán su espacio, pero es la estatal y los trabajadores estatales los responsables de construir un socialismo independiente, soberano, próspero y sustentable.
La política de cuadros y su acompañante, la capacitación y preparación de cuadros y dirigentes, por su importancia presente y futura para enrumbar el desarrollo del sector, mereció un análisis particular.
Los nuevos procederes en este aspecto que se aplicarán en todo el país detallados por Eduardo La Rosa Vázquez, director de Capital Humano del grupo Azcuba, aportaron elementos sólidos como para confiar en una retención de la fuerza laboral, un hecho que a medio y largo plazos reportará estabilidad en los procesos, cualesquiera que estos sean.
El acto de votación secreta y directa para elegir a las tres plazas vacantes de la organización se comportó al ciento por ciento de realización. Ninguna boleta resultó anulada, al tiempo que los 43 votantes coincidieron en sus criterios lo cual también significó el compromiso de actuar en correspondencia con las ideas propuestas para enfrentarán los retos futuros.
El sendero quedó trazado, corresponde ahora recorrerlo sin prisas pero sin pausas.

