Ecos de la asamblea de los economistas y contadores en La Habana Vieja

Foto: ACN.

Foto: ACN.

El doctor en Ciencias Francisco Borras Atienza no se equivocó cuando pidió a los delegados e invitados a la asamblea municipal VIII Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (Anec) en La Habana Vieja que la reunión “pudiera tener otros ecos”.

El foro transcurrió en el teatro del Ministerio de Finanzas y Precios, y es que la Anec de ese territorio capitalino tiene un potencial enorme, como para ofrecer soluciones concretas, metodologías, ideas y propuestas sostenibles, con el propósito de mover el pensamiento de abajo hacia arriba y viceversa.

La Habana Vieja posee un entramado económico de lujo, es decir, cuenta con 77 empresas nacionales y 10 provinciales, así como 44 unidades presupuestadas de todos los niveles y 17 asociaciones bancarias, así como un emergente sector privado y cooperativo, entre otros modelos de gestión.

Dicha localidad figura entre los seis municipios decisivos en la subordinación local habanera, junto a Plaza de la Revolución, Centro Habana, Playa, 10 de Octubre y Boyeros.

En la década de los 80 era una de las demarcaciones de la capital cubana con un notable aporte al crecimiento económico de la ciudad. Sin embargo, la situación económica y financiera en los años 2011 y 2012 no era muy favorable, a juzgar por las series históricas contenidas en mi archivo personal.

Ha transcurrido un sexenio, periodo suficiente como para revertir algunas tendencias negativas prevalecientes aún en el complejo entramado socioeconómico cubano.

De ahí que resulte poco representativo que solo cinco entidades sobresalgan como las de mayor aporte económico dentro del amplio universo descrito. Se trata del Grupo Empresarial de la Industria Alimentaria; Caribex S.A.; las empresas Comercial de Alimentos (Copmar) y la de Servicios Varios, además de la Dirección Provincial de Comercio y Gastronomía en la urbe.

Los economistas y contadores de La Habana Vieja están urgidos a ponerle ciencia y saberes a las insuficiencias más comunes en varias entidades de la esfera empresarial y el sistema presupuestado, como el poco rigor a la hora de planificar; las dificultades en el proceso de contratación, y deficiencias en el sistema de control interno y en la concepción e implementación de los proyectos de desarrollo local.

Tales dificultades no deben quedarse en el ámbito de una asamblea, merecen ser del dominio de los miembros de la organización, para transformar el actual panorama económico de ese decisivo municipio, el cual no es solo turismo y una arquitectura de valor y belleza inconmensurables. Es muchísimo más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *