El desperdicio y el hambre

En el mundo actual, donde se desperdician millones de toneladas de alimentos cada año, más de 900 millones de seres humanos sufren a causa del hambre, lo que constituye una contradicción de ese mercado.

El hambre y el desperdicio de alimentos, terrible contraste

                                    El hambre y el desperdicio de alimentos, terrible contraste

Para que se tenga una idea elemental de este grave problema, el desperdicio per cápita se sitúa por regiones geográficas entre  95 y 115 kilogramos anuales en Europa, Norteamérica y Oceanía, mientras que en África Subsahariana, Asia Meridional y el sudeste asiático tiran entre seis y 11 kilogramos al año, o sea un tercio de los alimentos producidos en el planeta para el consumo humano se tira o se pierde y que decir de los recursos naturales utilizados para obtenerlo.

Según la Organización de Naciones Unidas  para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la pérdida de alimentos se produce en  etapas de producciones, recolección, procesamiento y distribución, mientras que el despilfarro ocurre a los niveles minoristas y el consumidor, al final de la cadena de suministro.

En las zonas industrializadas del planeta, alrededor de 300 millones de toneladas al año se desperdician y esto se debe a que los productores minoristas y consumidores desechan alimentos que todavía son aptos para el consumo.

Esta última cifra es suficiente para proveer de comida a una parte de quienes sufren por el hambre en África Subsahariana y con el crecimiento demográfico, el desperdicio de alimentos carece de sentido económico, ambiental y ético.

En Cuba, a pesar del férreo y cruel bloqueo económico, financiero, comercial y mediático, impuesto por los Estados Unidos de América (USA) por más de medio siglo, el Gobierno Revolucionario aprovecha y garantiza los productos alimenticios básicos a precios subvencionados para la totalidad de la población, lo que incluye un suministro elemental de granos, cereales, proteínas, grasas, sal y azúcar, con independencia de los ingresos económicos de cada persona y familia cubana, el Estado Revolucionario invierte alrededor de 800 millones de dólares (USD) en subvencionar  la canasta básica de alimentos, evitando el hambre y luchando contra el desperdicio para mejorar la vida de los cubanos.

También aplica las nuevas tecnologías, los métodos prácticos, la coordinación y las inversiones en infraestructuras desde la producción hasta el consumo y de esta forma la seguridad alimentaria.

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