El imprescindible viaje a la semilla

Foto: Cadena Agramonte

Foto: Cadena Agramonte

Una autoridad en la agricultura urbana, suburbana y familiar de Cuba, el doctor en Ciencias Nelson Companioni, ha sido enfático en afirmar: “la disponibilidad de simientes de alta calidad de los cultivos es uno de los principales requerimientos para una exitosa producción alternativa de alimentos”.

Oportunamente, la Delegación de la Agricultura en La Habana durante el 2017 emprendió con mayor fuerza acciones relacionadas con la producción de semillas para garantizar y mejorar la calidad de las producciones en su diverso escenario actual, acorde con lo que ocurre en el país.

Como parte de la estrategia para alcanzar la soberanía alimentaria, el organismo pretende dar continuidad, como le corresponde, a la política del Ministerio de la Agricultura (Minag), la cual exige resultados concretos para aliviar a la economía cubana de importaciones que hoy son altamente costosas, responder a la demanda de alimentos de la población y el turismo e incluso exportar.

En ese sentido, el periodo anterior marcó para este sector en la provincia una etapa de despegue y consolidación, que se reflejó incluso en los resultados productivos con los que cerró el año; y en la actualidad, el sistema de la agricultura en la ciudad cuenta con una finca de semillas gámicas en la Empresa Agropecuaria Habana, la cual garantiza el tres por ciento de las necesidades de siembra en el territorio.

De igual forma, se avanza en la implementación de otra finca semejante en la Empresa Agropecuaria Metropolitana, para incrementar la disposición de plántulas con características muy importantes por sus rendimientos, la diversificación, el enfrentamiento a plagas y otras cualidades.

Además, la Empresa Agropecuaria Bacuranao y cuatro productores individuales incursionan en otra arista afín: el de la producción de las semillas agámicas, en este caso para mejorar y responder con eficacia a los planes de siembra de viandas en la capital cubana.

Se logró, igualmente, que el 60 por ciento de las semillas que se utilizaron para cumplir los planes de plantaciones de cultivos estuvieran categorizadas, un aval necesario para saber que se trabaja con lo que en estos momentos la nación necesita: calidad.

Eso hace posible que en los mercados agropecuarios estatales, hospitales, escuelas, hogares para mujeres embarazadas, ancianos y niños bajo amparo filial, se reciban de la tierra labrada con buenas semillas más alimentos sanos y cualificados en sus contenidos; mientras que se resuelve otro asunto álgido a nivel de país, el del alimento animal.

El Minag hace unos años dedica cuantiosos recursos a este programa, con inversiones que introducen tecnologías de punta y permiten condiciones idóneas para producir más y mejores semillas, con un enfoque que persigue diversificar las variedades y superar los niveles actuales de producción de alimentos.

Se apuesta también a que esa variedad incentive el consumo de vegetales, frutas y viandas no comunes al paladar de los cubanos, pero importantes a la salud y a una alimentación variada, rica en nutrientes.

Sin embargo, la agricultura provincial todavía debe trabajar en resolver la indisciplina tecnológica. De no ser así, habrá muchos gastos en inversiones que no podrán justificarse con los resultados adecuados a estas. Asimismo, deberá completar los especialistas necesarios, visitar otras provincias en busca de experiencias positivas de sus productores para mejorar en la información y el control.

Otras soluciones serían finalizar el montaje de una cámara fría en la Unidad Empresarial de Semillas de la provincia e ir de la mano con los centros de investigaciones y sus resultados aplicables.

El área agrícola de La Habana representa solamente el 0,4 por ciento del total del país; el 55 por ciento se dedica a la ganadería y el resto a cultivos varios, en lo fundamental a hortalizas y vegetales.

Con pocas tierras cultivables, en más de dos décadas de esfuerzo y organización, se han logrado excelentes resultados que son imprescindibles elevar.

El Viaje a la semilla, que metafóricamente acercamos desde la misión de la agricultura a la novela del escritor Alejo Carpentier, es un tránsito hacia estadios superiores y será soporte ineludible en la soberanía alimentaria a la que se aspira.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *