Contrario a lo que los internautas pudieran pensar, en La Habana existe un trigal donde se comercializarán productos agropecuarios, en vez del conocido cereal, dedicado a la producción de harina y otros derivados.
De lo que se trata es que al sur de la capital cubana, en un municipio conocido como Boyeros, se encuentra “El Trigal”, nombre dado a la cooperativa no agropecuaria mercado mayorista de abasto de productos agrícolas, la cual iniciará servicios antes de concluir el año 2013.
“El Trigal” surge como parte del nuevo modelo de gestión aprobado dentro de la política económico-social, consistente en la aplicación de un grupo de 313 reformas, y que fueron refrendadas en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), efectuado en abril de 2011, y que incluye la introducción, de forma experimental, de nuevas formas de comercialización de productos agropecuarios para las provincias La Habana, Artemisa y Mayabeque.
El mercado mayorista “El Trigal” posee más de 16 mil metros cuadrados de extensión, más de la mitad ocupada por la nave principal, y dispondrá de una amplia infraestructura para la prestación de servicios, de lunes a viernes en el horario de seis de la tarde a ocho de la mañana.
Podrán acceder a las ofertas de “El Trigal”, dueños de cafeterías y restaurantes privadas, y los llamados carretilleros, una suerte de vendedores ambulantes de productos agrícolas, entre otras personas naturales y jurídicas.
Algunas características sobre su funcionamiento
La cooperativa no agropecuaria “El Trigal” y la Empresa Provincial de Mercados Agropecuarios, establecieron un grupo de principios a cumplir por ambas partes, como es el cobro mensual de arrendamiento del inmueble y de los activos fijos tangibles, así como de otros medios de trabajo.
El mercado mayorista “El Trigal” tendrá sus propias fuentes de ingreso, mediante el alquiler de los más de 290 espacios para la venta de productos agrícolas; el cobro por el uso de los exhibidores y otros medios por parte de los clientes, así como por el pago del servicio de electricidad, entre otros.
Dicho establecimiento dispondrá de más de tres mil 300 metros cuadrados para actividades de servicio, como restaurante, pizzería, cafetería y carpintería, etcétera.
“El Trigal hará varios aportes al presupuesto, mediante el pago de impuestos sobre los servicios y las utilidades, y la contribución a la seguridad social, y el pago de la tasa por la radicación de anuncios y carteles, conforme a la política fiscal vigente en el país, y la cual fue actualizada, como parte del llamado proceso de actualización del modelo económico (reformas).
Al referido mercado mayorista podrán concurrir a vender productos agropecuarios personas naturales y jurídicas, tales como empresas y granjas estatales; unidades productoras; agricultores pequeños; y vendedores mayoristas de productos agropecuarios, los cuales harán llegar beneficiados los productos a “El Trigal”, una práctica diferente a la observada hasta ahora en la comercialización de productos agrícolas en la Isla.
Además de poner a las diferentes formas productivas en igualdad de condiciones ante el mercado, esta nueva vía de comercialización mayorista debe ser muy observada por el impacto que pudiera tener en el consumo y en el descenso de la inflación existente en la oferta de productos agrícolas y de alimentos en general en Cuba, donde se reportan producciones que aún no satisfacen la demanda, lo cual obliga al país a importar alrededor de dos mil 500 millones de dólares anuales en alimentos, a los cada vez más altos precios del mercado mundial, y con un saldo negativo en su balanza de pago, agravado por sus exiguas finanzas en divisa.

